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    Amanece bajo el signo de la magia, con el vehículo de la sorpresa. Y comunidades humanas festejan ese momento, como si fuera… diferente a otros momentos. Y lo es en vivencia, porque la consciencia se ha encargado de mostrarlo, de asumirlo de esa forma. 

    Pero si amplificamos un poco más nuestra consciencia puntual, puede ser un buen momento –el día de celebración- para darse cuenta de que cada amanecer es mágico, y con él nos regala… y nos regalan sorpresas.

    Esa actitud de consciencia nos posibilita, nos capacita para hacer de cada vigilia, de cada noche, un acontecimiento mágico. Que no tiene trucos. Que tiene misterio. Que tiene secretos por descubrir. Que si –en consciencia- nos hacemos alertados, podemos percibir las casualidades, como lenguaje, e interpretar intuitivamente las circunstancias imprevistas, impredecibles…

    La lógica, la razón, la productividad, la ganancia, la importancia personal y otros pequeños detalles, no facilitan –precisamente- ese postulado mágico de sorpresa, de regalo.

    Los sentidos, con sus mínimas prestaciones, se han hecho dueños –a través de la herramienta de la razón- de los cálculos, los porcentajes, las estadísticas; los dominios y el control y el manejo sistemático del miedo. 

    Así es difícil ser mago, ser sorpresa, ser regalo.

    Sí. Porque ese es el Sentido Orante de hoy. 

    El Universo nos ofrece una mágica expresión insondable. Eso, bajo cualquier punto de vista, es evidente. Pero nosotros estamos en ese Universo; y siguiendo palabras asumidas como retahílas: “a imagen y semejanza de ese Universo”. Y cada ser, en consecuencia, tiene su magia. Es un regalo. Es una sorpresa.

    Si quitamos los prejuicios morales, sociales, políticos, económicos, culturales… seremos capaces de ver en el otro, en los otros, sus magias, sus sorpresas, el regalo que suponen.

    ¿No estamos, acaso, necesitados de la magia amorosa? ¿No estamos acaso… pendientes de la sorpresa gratificante? ¿No esperamos –ciertamente- que nos regalen una necesidad o capricho? ¿Que nos valoren?, ¿que nos aprecien…? 

    ¿No es cierto que todo eso –como humanidad- todos los seres lo precisan?

    Pero, evidentemente, para que todo ello acontezca, nuestra consciencia ha de estar dispuesta, con la actitud de ser herencia de una Creación permanente. 

    Y a poco que cada ser se conozca, se sabe regalo para alguien, se sabe sorpresa para otros, se sabe magia para alguien, para algo.

    Y de inmediato vendrá el cultivo de ese mágico acontecer sorprendente, regalado. 

    Ese cultivo que no está en las posesiones, en las querencias, en las ambiciones, en las ganancias. Está en la intención, está en el servicio, está en la disposición, está en la gracia que cada ser emana y que debe mostrar.

    Sin duda, nuestra cultura, sociedad, etc., nos ha llenado de mensajes decepcionantes. Nos ha deshabilitado como regalo o como presente. ¡Nos ha incapacitado como magos! Ha parcelado, la magia, a… a los secretos, a las mentiras, a los trucos. Ha hecho, de la sorpresa, un atraco de poder. Ha hecho, del regalo, un soborno.

    Y bajo esa perspectiva, cada ser –en general; en la gran mayoría- se siente frustrado, ¡temeroso!, desconfiado, ¡dudoso!, ¡indeciso!; con un nivel de desespero latente, que tan pronto trata de huir como de llorar o de desesperarse o culparse; o declarar, a todos los demás, incapaces, malévolos o incompetentes.

    Una cultura productivista, rentista, especuladora, la que rápidamente estandariza a los seres antes de que éstos se aperciban de su naturaleza, y así sean manejables, conducibles y… fácilmente explotados.

    El Sentido Orante nos recuerda, simplemente, que no somos eso: estratos, niveles… rentistas, productivistas, dominadores, controladores… ¡Y que no solamente nos reciben y nos cortejan bajo esos parámetros!, sino que hacen que los seres se conviertan también en manejadores, manipuladores, controladores, mentirosos.

    Cuando contemplamos la vida –ésa de la que no sabemos casi nada- y vemos un reguero de hormigas que acuden a un terrón de azúcar, o vemos cómo crece el brote de una semilla, y día a día encontramos… un cambio, una sorpresa, una mágica transformación; cuando vemos que –hasta donde somos capaces de ver- la vida no engaña, no miente, se muestra, se ofrece, se da… y el ser humano es capaz de interpretarlo, verlo y darse cuenta de cómo unos mecanismos y unas funciones apoyan, organizan, deciden –en la minúscula ciencia que es capaz de desarrollar el ser-, es posible ver esa sorprendente impecabilidad del vivir: mágico.

    ¡Ay! ¡Ay!, ¡qué penar y pesar!, cuando el ser se somete a la rutina, a la comodidad, a la exigencia, a la demanda, a la protesta, a la queja… 

    Difícil es que, así, se vea la magia de los demás; se perciba la magia propia. 

    ¡Demasiado ocupada en la queja y en el prejuicio!

    Sí. Una humanidad que, tiempos tras tiempos, demuestra su incompetencia convivencial; muestra su incapacidad de dialogar; muestra sus castigos y condenas, como si no hubieran pasado ya unas cuantas. Pero, basados en ellas, se revive en las venganzas, en las rabias, en las condenas. Culminan en guerras, sí: en disparos, en muertes con medallas, en desafíos y en amenazas.

    Pero, si bien eso es la demostración de una incapacidad impropia de un sapiens, de una sapiencia –¿qué clase de sapiencia es ésa…?-, lo grave no es el conflicto en sí, que se carga de bombas. ¡No! Lo grave es que el reservorio, la materia prima para que ocurra esa tragedia –como una guerra-… la materia prima está presta en lo cotidiano: se declara la guerra a las enfermedades, la guerra a la pobreza, la guerra a la especulación, la guerra… Ninguna de ellas se gana.

    El comercio… la convivencia… se hace guerra, porque cada uno trata de ganar su plaza. Y esa incapacidad para dialogar, para convivir, es el caldo de cultivo para cualquier guerra. Porque ¡es una guerra!; sin bombas y sin pistolas, pero está presta a usarlas en cualquier momento.

    Quizás la aparición del hombre cazador, contrario al recolector peregrino, fue el comienzo de un dominio, de una ganancia… que se fue transmitiendo a una domesticación y… –y cómo no- a la caza del cazador; y de ahí, a la guerra continua.

    En ese magma, cuando se habla de paz, es la peor ofensa que se puede decir. En ese magma, y bajo esas premisas, no hay ni un solo verso que resista. No hay ni una sola ilusión que permanezca. No hay ideal capaz de defenderse.

    Y la magia “de verdad” ¡es perseguida! La ilusión y la fantasía es una condena o… una droga importante para controlar.

    Sí. Es preciso… 

    Sí. Es preciso estas matizaciones de… incomodidad –como mínimo-, de penas y dolores –como medio-, de fracaso –como máximo-, cuando... –y es preciso que sí- cuando, por una tradición invisible, imaginativa, se hace la representación mágica, se hace la sorpresa, lo inesperado, y el regalo es lo que culmina esa necesidad; que no es el objeto en sí, sino que es el saber que hay esa intención de imaginarnos el día, fantasearnos con él, hacernos magos por un día. 

    Es poca renta, sin duda, para la Creación. Por ello es importante recordar en qué magma nos movemos, para que así podamos incorporar… con elegancia, con  amabilidad y con rigor, nuestra mágica presencia, nuestra sorpresa creativa, nuestro regalo como expresión de nuestros dones.

    (2:15 mn de silencio)

    El hecho de continuar, el hecho de perseverar como muestra la vida, es… no solamente una esperanza, sino una evidencia de que una magia extraordinaria, increíble, nos hace permanecer en el vacío de la Creación. 

    Nos hace amanecer… para nacer ¡de nuevo! 

    Nos brinda la oportunidad mágica de imaginarnos lo que somos. 

    De darnos cuenta de la sorpresa y el regalo que podemos representar por nuestro hacer, por nuestro desarrollo, por nuestra forma. 

    De situarnos en el espacio adecuado. 

    De ser testigos de un eterno acto de ¡Amor!… dándole a la palabra todo su contenido, toda su mágica expresión.

    ***

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  •  

    It’s sunrise under the sign of magic, with the vehicle of surprise. And human communities celebrate that moment, as if it were... different from other moments. And it is in experience, because consciousness has been in charge of showing it, of assuming it in that way.

    But if we amplify our punctual consciousness a little more, it could be a good time -the day of celebration- to realize that every sunrise is magical, and with it gives us as a gift... and they give us surprises.

    That attitude of consciousness enables us, qualifies us to make each vigil, each night, a magical event. That has no tricks. That has mystery. That has secrets to discover. That if -in consciousness- we become alert, we can perceive coincidences, as language, and intuitively interpret unforeseen, unpredictable circumstances...

    Logic, reason, productivity, profit, personal importance and other small details, do not facilitate -exactly- that magic postulate of surprise, of gift.

    The senses, with their minimum benefits, have become owners -through the tool of reason- of calculations, percentages, statistics; domains and control and systematic management of fear.

    Like that it's hard to be a magician, to be surprise, to be gift.

    Yes. Because that is today’s Prayer Sense.

    The Universe offers us a magical unfathomable expression. That is evident from any point of view. But we are in that Universe; and following assumed words as string:   “in the image and likeness of that Universe." And each being, consequently, has its magic. It's a gift. It's a surprise.

     If we remove the moral, social, political, economic, cultural prejudices... we will be able to see in the other, in the others, their magic, their surprises, the gift they are.

    Are we not perhaps, in need of the magic of love? Are we not... awaiting the gratifying surprise? Don’t we expect a need or a whim to be given as a gift? To be valued? To be appreciated…?

    Isn't it true that all these –as humanity- all beings need it?

    But, evidently, for all this to happen, our consciousness must be set, with the attitude of being inheritance of a permanent Creation.

    And if each being knows itself a little, it knows it is a gift for someone, it knows it is a surprise for others, it knows it is magic for someone, for something.

    And immediately cultivation of that magical happening surprising, gift will come.

    That cultivation is not in possessions, in wants, in ambitions, in profits. It is in the intention, it is in the service, it is in the disposition, it is in the grace that each being emanates and it must be shown.

    Without a doubt, our culture, society, etc., has filled us with disappointing messages. It has disabled us as a gift or as a present. It has incapacitated us as magicians! It has limited magic, to... secrets, lies, tricks. It has made, of the surprise, a power robbery. It has made, a bribe of the gift.

    And from that perspective, every being -in general; in the great majority- feels frustrated, fearful!, distrustful, doubtful!, indecisive!; with a level of latent despair, which one minute tries to flee, next is crying or in despair or blaming itself; or declaring others incapable, malicious or incompetent.

    It is a profitable, lucrative, speculative culture, the one that quickly standardizes beings before they perceive their nature, and thus being manageable, and... easily exploited.

    The Prayer Sense reminds us, simply, that we are not that: strata, levels... rentier, profitable, dominators, controllers... And that they not only receive us and court us under those parameters!, but they also make beings become handlers, manipulators, controllers, liars.

    When we contemplate life -of which we know almost nothing- and we see a trail of ants going to a lump of sugar, or we see how a sprout seed is growing, and day by day we find... a change, a surprise, a magical transformation; when we see that -as far as we are able to see- life does not deceive, does not lie, it shows itself, it offers, gives itself... and human being is able to interpret it, see it and realize how some mechanisms and functions support, organize, decide -in the tiny science that the being is capable of developing- it is possible to see that amazing impeccability of living: magic.

    Oh! Oh, what a pity and regret!, when the being is subjected to routine, comfort, demand, request, protest, complaint...

    Like that it is so difficult, to see the magic of others; to perceive one’s own magic.

    Too busy in complaint and prejudice!

    Yes. A humanity that, time after time, proves its failure in cohabitation; shows its inability to dialogue; shows its punishments and condemnations, as if a few of them had not already happened. But, based on them, it is revived in revenge, in rage, in condemnation. They culminate in wars, yes: in shooting, in deaths with medals, in challenges and threats.

     But, while that is the demonstration of an incapacity improper of a sapiens, of a knowledge -what kind of knowledge is that...?-, the serious thing is not the conflict itself, which is loaded with bombs. No! The serious thing is that the reservoir, the raw material for that tragedy to occur -like a war-... the raw material is in everyday life: war on diseases is declared, war on poverty, war on speculation, the war... None of them is won.

    Trade... coexistence... becomes war, because everyone tries to win their place. And that inability to dialogue, to live together, is the breeding ground for any war. Because it's a war!; without bombs and without guns, but it is ready to use them at any time.

    Perhaps the appearance of the hunter man, contrary to the pilgrim gatherer, was the beginning of a domain, of a profit... that was transmitted to domestication and...     -and of course- to the hunter's hunt; and thus, the war continues.

    In that magma, when talking about peace, it is the worst offense that can be said. In that magma, and under those premises, not a single verse lasts. Not a single illusion remains. There is no ideal able to defend itself.

    And the “real” magic is persecuted! Hope and fantasy is a condemnation or... an important drug to control.

    Yes. It is necessary...

    Yes. It is necessary these clarifications of... discomfort –as minimum- of sorrows and pains -as medium- of failure -as a maximum- when... -and it is necessary- when, by an invisible, imaginative tradition, the magical representation is made, the surprise is made, the unexpected, and gift is what culminates that need; that it is not the object itself, but knowing that there is that intention of imagining the day, fantasizing about it, becoming magicians for a day.

     It is little profit, no doubt, for Creation. That is why it is important to remember in what magma we move ourselves, so that we can incorporate... with elegance, with kindness and rigor, our magical presence, our creative surprise, our gift as an expression of our gifts.

    The fact of continuing, the fact of persevering as life shows, is... not only a hope, but also evidence that an extraordinary, incredible magic makes us remain in the void of Creation.

    It makes us dawn... to be born again!

    It gives us the magical opportunity to imagine who we are.

    Of realizing the surprise and the gift that we can represent by our doing, by our development, by our form.

    To place ourselves in the right space.

    To witness an eternal act of Love!... giving the word all its content, all its magical expression.

    ***

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  •  

    Los vientos parecen reclamar… los momentos vividos, que se clasifican en “pasados”, como si no hubieran existido. Nos traen también las novedades de futuro… vividas en presente.

    Todo ello parece como si se pretendiera diluir el tiempo… y así tener la consciencia de Eternidad. Porque en ella no existe ni pasado ni presente ni futuro. 

    ¡Existe!

    Esa Eternidad, el ser de humanidad la ha apartado; se la ha atribuido a dioses o… ¡o a nadie!  Y ha creado –esa humanidad- sus tiempos, renunciando a lo eterno.

    El ritmo material impuesto por nacer, crecer, desarrollarse, decrecer y desaparecer… se hace evidencia, ¡sin serlo!, puesto que solo contempla una perspectiva, una dimensión.

    Cuando el ser se dimensiona en el Universo, cualquier tiempo se hace intemporal…; cualquier acontecer se hace “transcurrir”, y no existe ni antes ni después.

    Y así es que el Sentido Orante nos avisa, con el vehículo del tiempo, para que no caigamos en olvidos.  La memoria no está para recordar; está para presenciar, para permanecer.

     

    El viento se hace un buen equivalente, con su invisible transcurrir y su lenguaje esquivo. Sin conocer obstáculos, llega a ellos, los merodea, los rodea, los sonoriza y… continúa. 

    Se ha interpretado –como no cabía esperar de otra forma-, desde la óptica del tiempo, a Lo Eterno, con lo quieto, con lo inmóvil, siendo justamente todo lo contrario: misterioso, cambiante, sorprendente, imprevisible, ¡asombroso!...

    El Sentido Orante nos conmina a… adentrarnos a cualquier momento de impresión, de sensación, de emoción, como un presente-futuro-pasado, ¡sin tiempo!... ¡Sin el miedo a que termine!...

    Bajo esa perspectiva, sin el temor a… ¡el final!, bajo la consciencia de la memoria eterna, es posible vivir… esa sensación de Eternidad. Y quedarse libre de los prejuicios que gravitan continuamente sobre la temporalidad de los hechos, cargados de juicios, condenas, castigos…

    En un intento de Eternidades, las memorias humanas recuerdan y festejan –como si fuera eterno- aconteceres que marcan las vivencias: “Y hoy hace un año que…”. “Y hoy hace…”.  “Y hoy es el cumpleaños…”.

    No es difícil adivinar que esas celebraciones son un hilo de Eternidad; si no, ¿qué sentido tendría traerlas al presente, si ya fueron pasado?

    Cierto es también que, poco a poco, la memoria se va haciendo –en el tiempo de humanidad actual- se va haciendo un estilo selectivo, competitivo y radical, con lo cual… la memoria se hace olvido; y se va quedando en lo anecdótico, como si nada hubiera ocurrido. 

    Y es bien recordar, como Eterno, que en este lugar, el llamar a orar se ha hecho, se ha manifestado… permanentemente distinto, ¡diferente!, ¡novedoso!, ¡sorprendente!, ¡imprevisible!… 

    ¿Será una muestra de Eternidad? Sin que por ello pretenda ser más importante y más trascendente y más… ¡No! La Eternidad no entiende de esos aspectos. Es más, no los necesita.

    Y sí: este lugar –en el que ahora el viento lo bate- ha sido testigo, es testigo, será testigo, para diluir el tiempo y hacerse Eterno. Este lugar ha sido, y es, y será, el eco… de Lo Eterno. 

    Y no se ahogará en el espacio físico, sino que es expansivo… como el eco que resuena a lo lejos.

    La innovación permanente de la Llamada Orante, de la intención meditativa, de los cantos ceremoniales, de la inspiración… la inspiración creativa, son muestras de Eternidades que han transcurrido. Se han manifestado a partir de un momento, sí, ¡pero ya estaban!

    ¡Todo ya estaba!

    Pero el ser, en su dominio y control, trata de sentirse protagonista… y fraccionar lo que estaba, Eterno, en lo que hay ahora y en lo que se debe olvidar. 

    Lo cierto es que nos recuerdan, desde la Eternidad –Sentido y Llamada Orante de hoy-, que, en contra de todo pronóstico, en contra de todo augurio… –que no se debe olvidar, para así poder evaluar la Eternidad-, se manifestó este lugar, este espacio…

    Los augurios y temores, casi desde el principio –por poner una referencia-, eran constantes, y crecían en la medida en que más se manifestaba el espacio.

    Pero había seres que, como abducidos… –como abducidos-, colaboraban, participaban, ayudaban…; creían de manera diferente en lo que se hacía, en lo que se proponía, ¡sin llegar a sospechar Eternidades ni nada parecido!

    Todo estaba enmarcado en la palabra “locura”.

    Y es curioso: hoy puede parecer “cordura”. 

    ¡De ninguna manera! ¡Aquí no hay nada cuerdo!

    La oración no pretende encordar, atar, domesticar, amarrar, sujetar, prohibir, permitir…

    Y en consecuencia, como espacio-tiempo intemporal, en este lugar  tampoco eso ocurre; aunque, con frecuencia, la voluntad y… ¡el buen ánimo! –¡sin duda!- de la mente cotidiana humana, trata de ordenar, clasificar, imponer… 

    ¡Es lógico!

    Pero Lo Eterno nunca ha sido lógico. No tiene ninguna categoría del pensamiento del ser de humanidad. El Misterio Creador no está sometido a los razonamientos lógicos. Y este lugar… tampoco. Está bajo la referencia de ese Misterio Creador. 

    Tanto es así que, a poco que se aromatice, a poco que se saboree, a poco que se vea… todo el desarrollo, toda la actividad, toda la experiencia –en cuanto a permanencia- que se vive en estas dimensiones, no tiene lógica, no tiene razón; más bien tiene el llamado a ser testimonio de otra diferente consciencia de humanidad.

    Otra posición que no pretende combatir, sino evidenciarse como capaz, como sustentable, como permanente, como –sin decirlo- inmortalmente Eterna.

    Y así, como se suele decir, si queremos inmortalizar algo, tenemos que eternizarnos antes. 

    Si queremos inmortalizar ¡algo!, tenemos que eternizarnos antes. 

    Y para ello, solo el auxilio de lo orante –¡de lo orante!, de lo orante-, de la Llamada Orante, es el que nos permite entrar en esas dimensiones. 

    ¡Y ser, así, un fiel testigo de un Eterno acto de Amor! ¡Vigoroso! ¡Invisible! ¡Presente! ¡Real! ¡Sinuoso!... Como el viento: que parece que pasa, pero permanece como aliento.

    ***

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    The winds seem to claim... the lived moments, which are classified as "past", as if they had not existed. They also bring us the news of the future... lived in the present.

    All this seems to intend to dilute time... and thus having the consciousness of Eternity. Because in it there is neither past nor present nor future.

    It exists!

    That Eternity, the being of humanity has set it aside; he has attributed it to the gods or... or to no one! And he has created –that humanity– its times, renouncing the Eternal.

     The material pace imposed by being born, growing, developing, decreasing and disappearing... seems evident, without being so!, since it only contemplates a perspective, a dimension.

    When the being measures up in the Universe, time becomes timeless...; any event is made to "pass", and does not exist before or after.

    And so it is that the Prayer Sense warns us, with the vehicle of time, so that we do not sink into oblivionThe memory is not to remember; it is to witness, to remain.

    The wind becomes a good equivalent, with its invisible passing and its elusive language. Not knowing obstacles, it reaches everyone, prowling them, surrounds them, giving sound to them and… continues.

    It has been interpreted –as could not be expected otherwise-, from the perspective of time, the Eternal, with the stillness, with the immobile, being just the opposite: mysterious, changing, surprising, unpredictable, amazing!...

    The Prayer Sense urges us to... enter any moment of impression, of sensation, of emotion, as a present-future-past, without time!... Fearless of it ending!...

    Under that perspective, without fear of... the end!, under the consciousness of eternal memory, it is possible to live... that feeling of Eternity. And becoming free of prejudices that constantly gravitate on the temporality of the events, loaded with judgements, convictions, punishments...

    In an attempt of Eternities, human memories remember and celebrate –as if it were eternal- events that mark the experiences: "And today a year ago..." "And today..." "And today is the birthday..."

    It is not difficult to guess that these celebrations are a thread of Eternity; otherwise, what would be the point of bringing them to the present, if they were already past?

    It is also true that, little by little, memory is becoming –in the time of the current humanity- a selective, competitive and radical style, with which... memory becomes oblivion; and it remains in the anecdotal, as if nothing had happened.

    And it is good to remember, as Eternal, that in this place, the call to pray has been done, it has manifested… permanently different, various!, novel!, amazing!, unpredictable!…

    Is it a sample of Eternity? Without trying to be more important and more transcendent and more... No! Eternity does not understand these aspects. What's more, it doesn't need them.

     And yes: this place –where the wind now beats it– has been witness, is witness, will be witness, to dilute time and become Eternal. This place has been, and is, and will be, the echo… of the Eternal.

    And it will not drown in physical space, but it is expansive... like the echo that resonates in the distance.

    The permanent innovation of the Prayer Call, of the meditative intention, of the ceremonial songs, of the inspiration… the creative inspiration, are samples of Eternities that have passed. They have manifested from a moment, yes, but they were already there!

    Everything was already there!

    But the being, in its domain and control, tries to feel himself protagonist... and divide what it was, Eternal, into what is now and what should be forgotten.

    The truth is that they remind us, from Eternity –Sense and Prayer Call today- that, against all odds, against all omens... – that should not be forgotten, in order to assess Eternity-, this place manifested, this space...

    The omens and fears, almost from the beginning –to put a reference- were constant, and they grew to the extent that more space manifested.

    But there were beings who, abducted... –as if abducted- collaborated, participated, helped...; they believed differently in what was done, in what was proposed, without suspecting Eternities or anything like that!

    Everything was framed in the word "madness."

    And it is curious: today it may seem “sanity”.

    No way! There is nothing sane here!

    Prayer is not intended to bind, to tie up, tame, to fasten, hold, forbid, allow...

    And consequently, as timeless space-time, this does not happen in this place either; although, often, the will and... good mood! –without a doubt!- of the human daily mind, tries to order, classify, impose...

    It is logical!

    But The Eternal has never been logical. It doesn’t have the level of thought of the being of humanity. The Creator Mystery is not subject to logical reasoning. And this place… neither. It is under the reference of that Creator Mystery.

    So much so that, as soon as it is aromatized, as soon as it is savoured, as soon as it is seen... all the development, all the activity, all the experience –in terms of permanence- that is lived in these dimensions, has no logic, no reason; rather, it is called to be a testimony of another different consciousness of humanity.

    Another position that does not intend to fight, but to show itself as capable, as sustainable, as permanent, as –without saying so- immortally Eternal.

    And so, as they say, if we want to immortalize something, we have to eternalize ourselves first.

    If we want to immortalize something, we have to eternalize before.

    And to do so, only the help of the praying –of the praying!, of the praying- of the Praying Call, allows us to enter into these dimensions.

    And be, thus, a faithful witness of an Eternal act of Love! Vigorous! Invisible! Present! Real! Sinuous!... Like the wind: that seems to happen, but it remains as breathe.

    ***

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    No sabemos con precisión cuándo comenzó el interés. El interés de… no “interesarse por”, sino el interés como medio de ganancia, como medio de aporte, como medio de recoger beneficios. Y consecutivamente, cuándo se empezó a dar esa necesidad de… seguridades, de ganancias programadas, de certezas exigentes.

    Pareciera, pareciera… que cada ser viaja con sus intereses. Un pesado argumento, si se quiere estar liberado.

    Preocupados cada uno con sus rentas, beneficios e intereses que producen sus inversiones afectivas, emocionales, económicas, sociales, etc., la duda siempre ronda, la sospecha es razonable, la desconfianza se hace hábito.

    Y en esas secuencias, cada vez se cierra más y más la opción a una imprevista novedad, a una imprevisible aparición, a una incertidumbre que no sea la habitual. Se cierra también la puerta a la sorpresa, a la magia. Se va cerrando la puerta de lo invisible, las puertas de los invisibles: de esos invisibles hilos que hablan de fe, de creencias, de admiraciones, de… de lo que no tiene renta.

    La repetición continuada de experiencias similares, semejantes, parecidas… va agotando la creencia o posibilidad de una renovación, de una innovación. Casi todo “se compara con”, “se compara con”, “se compara con”… pero se compara siempre con lo incómodo, dañino, ofensivo…

    El Sentido Orante nos alienta a darnos cuenta de que ¡cada día es nuevo!; que cada día ha tenido que ser creado y que, en consecuencia, ¡no es igual que el anterior!, ni que el anterior. Y que lo que pasó antes, y antes de antes, y después de antes, no tiene que ocurrir hoy, mañana o pasado.

    Un atavismo derrotista, en busca de controlarlo, tenerlo y supervisarlo ¡todo!, imposibilita la sorpresa.

    Y cuando éstas aparecen –porque cada día es diferente y ha sido creado, y cada creación es nueva- el ser parece no querer entrar en la aventura. Sí, en esa aventura que se tenía cuando no se sabía. Ahora que se creeque se sabe, no ha lugar a ninguna aventura.

    ¡Que difícil se hace creer sin dudas! Tanto así que, con una facilidad asombrosa, cualquier flor lúcida se hace marchita, cualquier esperanza novedosa se hace rápidamente ácida… e inviable. 

    Se quieren aventuras con garantías, con seguridades. 

    ¿Acaso la Creación –¡de cada día!- nos garantiza, nos asegura, nos…? 

    ¡No! ¡Nos renueva! ¡Nos innova! 

    Pero la recalcitrante y exigente y dominante y… y casi heredada exigencia de seguridad, de beneficio, de certeza, no deja que los finos hilos transparentes de la Providencia nos iluminen, y es preferible esconder, ocultar, callar, engañar, mentir, solapar… para mantener un interés, una seguridad, una…

    Cada vez que se nos permite entrar en lo invisible, en el alegato orante que nos advierte, que nos orienta, que nos ¡despeja!… que nos despeja las trampas de recuerdos de días y días, no parece ser suficiente la infinita bondad de “el hecho de vivir”, para convencer al buscador de certezas-seguridades, rentabilizador de influencias…

    Así el ser se hace ¡cápsula!, comprimido, inyectable… Algo que asegure, que comprima, que se pueda poseer.

    Parece que cada cual lleva un estilete afilado para… –como la esgrima: ¡touché!- tocar al otro en aquello que “pudiera parecer” o “podría ser”…; “aunque hoy no lo sea, mañana quizás lo sea”…

    Se hace difícil ejercicio, el vivir… 

    Adorarveneraradmirarsublimar… ¡Qué palabras! –¿verdad?- tan… ¡antiguas!, cuando hoy se tiene la posibilidad de investigar, de descubrir y de ver que todo se repite incesantemente, y hay que asegurarse de que el dominio esté atento, los intereses estén preservados. “¡No me vaya a ocurrir hoy lo que me pasó ayer!”

    Ayer ya se hizo. Ayer ya se creó. Hoy se ha creado otro mundo, otro Universo. Y lo que ayer fue fallido, hoy no está dispuesto a serlo.

    Pero el ser parece aferrarse a sus experiencias, y a catalogar lo parecido como “igual”; lo diferente, como “casi lo mismo”. ¡Y hasta el mismo milagro se pone en duda, no vaya a ser una farsa de mágicos efectos, de trampas!

    ¿Es posible sentir el amar, así, en esas circunstancias? ¿Es posible, al menos, acercarse a la orilla, para que se puedan mojar los pies? ¿Es posible nadar sin tocar fondo? ¿O eso ya, de entrada, se desecha? Porque el cálculo, porque el comentario, porque la opinión, porque…

    Se establecen clichés, fotos fijas, imágenes de repetición.

    La presunción –presunción, sí- de inocencia es inaceptable. Siempre parece acompañar a cada ser la sombra de la culpa.

    Poco dura la inocencia comprobada. Rápidamente se le busca alguna trampa. Y si no la tiene, ¡se inventa! Parece una obscenidad lo evidente, lo claro y transparente, lo sincero.

    Parece mejor y natural, el error, el conflicto, el engaño, la verdad a medias… para asegurarse unos intereses satisfactorios.

    Y aunque todos los amaneceres sean distintos, porque otro mundo se ha creado, el ser rememora –utilizando pésimamente su memoria- y coloca –para entenderse mejor- un sombrero de talla estrecha a una cabeza grande, y se empeña en que encaje el sombrero, hasta que lo consigue rompiendo un poco el sombrero y dañando un poco la cabeza. ¡Sí! ¡Que sea el mismo molde de ayer!

    Pareciera que si se disolvieran las preocupaciones, los prejuicios, las dudas, las sospechas, las desconfianzas… pareciera que el ser se quedara ¡inútil! Parece necesaria la guerra y el valorarse y evaluarse como ¡potente!

    De ahí los dichos: “¡Como todo!”. “¡Como todos!”. “¡Como siempre! ¡Qué quieres que te diga! Igual que siempre. Igual que todos. Igual que todas”

    Y el Universo y la Creación empeñada y empeñados en evidenciar lo evidente de lo diferente, lo creativo, lo novedoso.

    Pero hay como un obstáculo interno que exige –en cada cual- que el mundo sea hecho a su capricho. ¡No se logra dar el salto transcendente!... de sentirnos diferentes. 

    Y así, cuando lo excepcional aparece, ¡ahhhh!… poco va a durar. Pronto aparecerán los “peros”, los atracadores de ilusiones, ¡que te recordarán lo efímero!, que te dirán lo sospechoso. Esos pájaros de mal agüero que nunca confiaron en nadie. Tampoco en sí mismos.

    La fiesta pronto se convierte en patíbulo. 

    ¡Patético!...

    Así estira y así cultiva la vida el hombre, como especie. Así especula con sus dones, con sus bienes. ¡Y aunque lluevan oraciones sin cesar!, el hombre busca poner su huella para delimitar su posesión, para dejar claro sus intereses. 

    .- Pero ¡llueve!... 

    .- ¡Sí, sí! ¡Ya! Para eso están los paraguas.

    Decía el dicho: “La duda ofende”. Cuando en evidencia y en inocencia se está, la duda es una daga casi mortal.

    Pero enseguida sale la reivindicación: 

    .- ¿Es que no puede uno dudar?

    .- Sí. Sí se puede. Deje que entre la duda, y dudará de todo. Empiece a sospechar de la pared, y pronto se caerá.

    Pareciera que falta… –¿falta?- algo de piedad.

    Pareciera que fuera preciso suplicar y suplicar el darse a conocer como nuevo, como distinto… y que te reconozcan.

    ¡Qué miedo tan extenso!, el que no permite balbucear lo que siento.

    ¿Y si… bajo el Sentido Orante, se le da una oportunidad a la nueva Creación? ¡Que, sin duda, viene avalada por todas las Creaciones! 

    Pero es Creación de Fe, de Providencia. 

    Es Creación de Amor infinito, que no tiene… manchas. 

    No se le puede tratar con los labios prietos, con la frente fruncida… o con los ojos entreabiertos.

    ¿Podría ser, una piedad renovada, una fe inspirada, una creencia inmaculada…?

    ***

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  •  

    We do not know precisely when interest began. The interest of... not "being interested in", but interest as a means of profit, as a means of contribution, as a means of collecting benefits. And consecutively, when the need for... securities, programmed profits, demanding certainties began.

    It seems, it seems... that each being travels with their interests. A heavy argument, if you want to be released.

    Each one concerned over their income, profits and interests produced by their emotional, affectionate, economic, social, etc. investments, the doubt is always around, suspicion is reasonable, and distrust becomes a habit.

    And in these sequences, the option to an unforeseen novelty, to an unpredictable appearance, to an uncertainty that is not the usual one is closing more and more. The door is also closed to surprise, to magic. The door of the invisible is closed, the doors of invisibles: those invisible threads that speak of faith, of beliefs, of admirations, of... of what is not profitable.

    The continuous repetition of similar, alike, experiences... is exhausting the belief or possibility of a renovation, of an innovation. Almost everything is "compared to", "compares to", and “compares to"... but it is always compared to the uncomfortable, harmful, and offensive...

    The Praying Sense encourages us to realize that every day is new!; that every day has had to be created, consequently, it is not the same as the previous one!, or the one before. And what happened before, and before than before, and after than before, doesn't have to happen today, tomorrow or the day after.

    A defeatist atavism, trying to control, have and supervising everything!, makes the surprise impossible.

    And when they appear –because each day is different and it has been created, and each creation is new- the being seems not to want to enter the adventure. Yes, in that adventure you had when you didn't know. Now that you think you know, there is no room for any adventure.

    How difficult it is to believe without doubts! So much so that, with amazing ease, any lucid flower becomes withered, any new hope quickly becomes acidic... and unfeasible 

    You want adventures with guarantees, with assurances.

    Does perhaps Creation –of every day!- guarantees, assures us...?

     No! It renews us! It innovates us!

    But the recalcitrant and demanding and dominant and ... and almost inherited demand for security, benefit, certainty, does not let the fine transparent threads of Providence illuminate us, and it is preferable to hide, conceal, silence, deceive, lie, overlap... to maintain an interest, a security, a...

    Every time we are allowed to enter the invisible, in the praying plea that warns us, that guides us, that clears us!... that clears the traps of memories of days and days, the infinite goodness of "the fact of living" does not seem to be enough, to convince the seeker of certainties-assurances, profitable maker of influences... 

    Thus the being becomes a capsule!, compressed, injectable... Something that ensures, that compresses, that can be possessed.

    It seems that each one has a sharp stiletto to... –like fencing: touché!- touch the other in what "might seem" or "could be"...; "even if today it is not, tomorrow it may be"…

    Living becomes a difficult exercise...

     Worshipvenerateadmiresublimate... Such words! –right?- so... old!, when today you have the possibility to investigate, discover and see that everything is repeated constantly, and you have to make sure that the domain is attentive, the interests are preserved. "I do not let what happened to me yesterday, happen today as well!”.

    Yesterday was done. Yesterday was created. Today another world has been created, another Universe. And what was failed yesterday today is not willing to be.

    But the being seems to cling to its experiences, and label the similar as "same"; the different, as "almost the same". And even the very miracle is in doubt in case it is a farce of magical effects, of traps!

    Is it possible to feel love, in those circumstances? Is it possible, at least, to approach the shore, to wet your feet? Is it possible to swim without bottoming out? Or is that, already, discarded? Because the calculation, because the comment, because the opinion, because…

    Clichés, still photos, repeated images are established.

    The presumption –presumption, yes- of innocence is unacceptable. Every being seems to be always accompanied by the shadow of guilt. 

    Proven innocence lasts short time. Very quickly the trap is looked for. And if it does not have it, it is invented! The obvious, the clear and transparent, sincerity seems an obscenity.

    It seems better and natural, the error, conflict, deception, half-truth... to ensure satisfactory interests.

    And although every sunrises are different, because another world has been created, the being remembers – using his memory very badly– and places –to better understand himself- a small size hat to a large head, and insists on fitting the hat, until he gets it by breaking the hat a little and damaging the head a little. Yes! Let it be the same mould as yesterday!

    It seems that if worries, prejudices, doubts, suspicions, mistrust dissolved... it seems that being would be left useless! War seems necessary and to be valued and evaluated as powerful!

    Hence the sayings: "Like everything!". "Like everyone!". "As usual! What do you want me to say! As usual. Same as everyone. Same as all”.

    And the Universe and Creation committed and determined to demonstrate the obvious of the different, the creative, the novel.

    But there is –in each one- an internal obstacle that demands the world to be made to one’s whim. It is not possible to make the transcendent leap!... of feeling different.

    And so, when the exceptional appears, ahhhh!... it won’t last long. Soon the "buts", the robbers of illusions appear, who will remind you about the ephemeral!, and tell you about what is suspicious. Those prophets of doom never trusted anyone. Not even in them.

    The party soon becomes a gallows.

    Pathetic!...

    This is how man stretches and cultivates life as a species. Thus he speculates with his gifts, with his goods. And although prayers rain constantly!, the man seeks to make his mark to delimit his possession, to make clear his interests.

    .- But it is raining!...

    .- Yes, yes! Ok! That's what umbrellas are for.

    It is said: "Doubt offends." When one is in evidence and innocence, doubt is an almost mortal dagger.

    But then comes the claim:

    .- So one cannot doubt?

    .- Yes. Yes you can. Let the doubt in, and you will doubt everything. Begin to suspect about the wall, and it will soon fall.

    It seems to be lacking... –lack – some mercy.

    It seems that it was necessary to beg and beg to make yourself known as new, as different... and to be recognized.

    What a huge fear!, that does not allow me to babble what I feel.

    What if... under the Prayer Sense, an opportunity to a new Creation is given? That, without a doubt, is endorsed by all Creations!

    But it is Creation of Faith, of Providence.

    It is infinite Love Creation, which has no... stains.

    It cannot be treated with tight lips, with a puckered forehead... or with eyes ajar.

    Could it be, a renewed piety, an inspired faith, an immaculate belief…?

    ***

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  •  

    El viento nos habla de su pasión; de despejar lo superfluo, lo que no es auténtico; de merodear lo evidente… y hacer de ello un canto prominente.

    ¡Ay! Si el ser se hiciera pasión de viento, y así se hiciera tan sutil que no tuviera que defenderse; tan vibrante, que su estar le permitiera desplazarse; tan invisible… como las ilusiones y las fantasías.

    El Sentido Orante, aliado de cualquier manifestación de nuestro entorno, recoge el sentido de los aconteceres para darnos sugerencias, pautas, avisos, advertencias… que orienten nuestro ir, nuestro venir, nuestro estar.

    La humanidad, confusa, se encuentra en continuos dilemas, con decisiones imprecisas, con abrumadoras noticias. Algunas son información, otras son… comentarios de hedonismos interminables. 

    Pareciera que cada ser reclamara un trono, exigiera un poder, demandara un aplauso…

    A la vez –para aún aumentar la confusión-, a la vez se expresan… comunidades, comuniones de seres que se agrupan en el desespero…; en el bullanguero grito de las demandas, como si fueran justicieros de la verdad.

    Y así, el posicionamiento del ser se encuentra en esa dualidad de la exigencia de su individualismo, o del agrupamiento masivo de su obcecación comunitaria.

    La solidaridad se hace esquiva.

    La sinceridad… ¿dónde?

    El agobio se hace… ostentación.

    Y el sufrir parece mostrarse como una vocación “irremediable”.

    No es un panorama… de aliento. Es más bien dantesco: de miedos y  avisos, de prohibiciones y –a su vez- permisividades, que se conjugan para mayor confusión.

    ¿Dónde está el rumbo…? Cuando todos quieren marcar la dirección de la veleta, y ésta se mueve desesperada a derecha, a izquierda, gira a un lado, ahora señala a otro…

    Ni siquiera el magnetismo de la estrella que sugiere el Norte se mantiene como referencia. Es una más. 

    Todo se hace “infiable”… como buscando, con ello, ganancias. 

    Un panorama en el que… el moverse requiere cuidado.

    Y ahí incide el Sentido Orante de hoy: cuidado

    Cuidado como expresión de cuido… en lo que cada ser siente que ejerce su virtud.

    Cuidado, en la relación con el entorno, con los semejantes, asumiendo el respeto sin el protagonismo exigente.

    Cuidado... en los vaivenes de los prejuicios, de las invenciones tendenciosas.

    El cuidado implica cautela…, sugiere prudencia… 

    ¡Y nada de ello le quita pasión! Más bien la concentra; la vive según la ocasión.

    La austeridad se hace exigencia, para que el cuido se muestre suficiente.

    El cuidado de la intimidad, como… el recogido fruto de lo virtuoso.

    No ser pasto de la exigencia, de… el significarse por creer en la propia razón, de tal forma que anula las otras.

    El significarse por la desobediencia o el ¡desdén! ¡Ay!... Ese desdén que no se expresa; que encima reclama virtud, porque no incomoda, cuando es lo que más incomoda: la desidia, el desdén. El no hacerse participante ni participativo. Casi como dando a entender que lo que los otros hacen es estúpido, inútil, imbécil. 

    ¿Hay mayor arrogancia…? Disimulada en timidez; participando sólo en aquello que es grato para él, para el desidioso; para el que protesta porque sí.

    Resulta ¡tan difícil!... el unificarse en un sentir –“¡tan!”-, cuando sólo bastaría un adorno o… un signo de participación. Pero no. Sale el elitismo insolvente, pero demandante, de la desidia… que no permite culminar el cuadro.

    ¡Con qué ganas!… con qué ganas se empeña el viento en demostrar su lirismo! Y la pregunta del cuido: “¿Con qué ganas, usted, o usted, o usted, o usted, o usted… asume y afronta su presencia, su actuación, su participación?”

    Se cree con todos los derechos, con todos los privilegios, pero que las ganas las pongan otros, para así poder ser… ¡claro!, el objetivo “mirador” que tiene la última palabra; que no se implica… salvo cuando se ve impelido a ello.

    Cuidado.

    Esas desidias insolidarias, esos “apartes” en la vida comunitaria son, como mínimo, inadecuados.

    ¡Cuidado con el cuido!... Que no se descuide… ¡que no se descuide cada ser, pensando que ya lo tiene todo ganado y que se lo merece! Y aún así protesta y se hace exigente.

    Las ganas en el participar se hacen recortadas y remisas… porque tan sólo se ‘semi-cuida’.

    No tienen –dicen- ni tiempo ni oportunidad de cuidar algo… que no sea lo propio.

    En la medida en que el cuido se hace a nuestro alrededor, en la medida en que cada uno cuida lo que le es ajeno, en esa medida recibe cuidados. No como pago o compensación, no…; sino que el cuido hacia lo “no propio”… revierte en satisfacción por hacerlo. Y esa satisfacción se hace cuido propio… para poder engendrar ganas de participar, colaborar, ayudar…

     

    Debe… debe resultar evidente, para cada ser, el cuidado que la vida le ofrece diariamente. Su consciencia nunca alcanzará a agradecer lo suficiente.

    Y esa es una motivación del Sentido Orante, para que las ganas, para que ¡atisbos!... de solidaria participación, se desarrollen. Y seamos partícipes del proyecto de una humanidad que se renueva, se reafirma en su ansia de vivir. Y se cuida de la tropelería que anuncia la desgracia permanente. Y se cuida en base a saber de la gracia y de las gracias que recibe, por las cuales se vive.

    Nos llama el Sentido Orante, con la aliada muestra del viento, a ser testigos testimoniales de un hacer que busca lo extraordinario, que se afilia a la fantasía para constituirse en un reflejo creador a través de lo Creativo, a través de la búsqueda, a través del “entusiasmós”… que en sí mismo depara cualquier situación.

    No es tiempo de tibieza. Menos aún, de ocultación.

    El ostracismo personal, bajo la justificación de que… –¡ay!- de que no son ni se hacen las cosas que cada cual piensa que deben ser, o como deben ser, no debe tener peso para mantener ese movimiento… hacia una espiral que continuamente recala en el mismo sujeto, y de la que no es capaz de salir…. 

    Ha extremado su cuidado –su cuidado-, para conseguir y lograr lo más adecuado para sí mismo.

    No es providencial el mostrarse tan retraído. El recato sí tiene un punto de atracción, de participación… puesto que en ese indeciso atrevimiento se perciben las ganas de pedir ayuda… ¡de solicitar aliento!… –como el viento, que no se cansa  de promulgar sus aventuras-.

    Lo Eterno, en este tiempo, en este momento de humanidad, nos reclama… el cuido por reconocer que somos herederos de una creación; el cuido por… el respeto y admiración; el cuido por las ganas de participar… y hacerse cómplice de ¡otras dimensiones!, ante el acoso, ante el agravio, ante la persecución en la que el remolino de violencia se mueve en estos tiempos de humanidad. 

    Más que en otros momentos, se requiere la agilidad, la pasión, la convicción, el cuidado de la virtud, la sincera propuesta… y la participación solidaria en lo Creativo.

    ¡Y eso se ha de tener hoy en día!, como algo… de ejercicio de salud; de ejercicio de salud que permite ese cuido. ¡No es una reflexión transitoria! Es una decisión urgente, permanente.

    Es el rumbo que puede ser una opción hacia esa humanidad que aún nos roza, y tiene pendiente esa revolución espiritual que conlleva… un ánima de amor permanente; que supone una fidelidad a lo revelado y una fe con una confianza ¡sin “peros”!

    Con la consciencia necesaria de que se precisa la Piedad de lo Eterno.

    ***

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  •  

    The wind tells us about its passion; to clear the superfluous, what is not authentic; to prowl the obvious... and make a prominent song of it.

    Oh! If the being became a passion of wind, and thus became so subtle that it did not have to defend itself; so vibrant, that his being would allow him to move; so invisible... as illusions and fantasies.

    The Prayer Sense, ally of any manifestation of our environment, gathers the meaning of the events to give us suggestions, guidelines, warnings, advises... that guide our going, our coming, our being.

    Mankind, confused, is in continuous dilemmas, with imprecise decisions, with overwhelming news. Some of them are information; others are… comments of endless hedonisms.

    It seems that each being claimed a throne, demanded power, demanded an applause...

    At the same time –to even increase confusion- at the same time... communities, communions of beings express themselves and group in despair...; in the lively shout of the demands, as if they were avengers of the truth.

    And so, the stance of the being is in that duality of the requirement of its individualism, or of the massive grouping of its communal obstinacy.

    Solidarity becomes elusive.

    Sincerity... where?

    The burden becomes... ostentation.

    And suffering seems to be as an "irremediable" vocation.

    It is not an encouraging... outlook. It is rather terrific: fears and warnings, of prohibitions and –in turn- permissiveness, conjugated for greater confusion.

    Where is the direction...? When everyone wants to mark the weathercock direction, and it moves desperately from right, to left, it turns from one side to another...

    Not even the magnetism of the star that suggests the North remains as a reference. It is any other one.

    Everything becomes "distrustful"... as if looking for profits with it.

    A scenario in which... moving requires care.

    And this is the meaning of today’s Prayer Sense: taking care.

    Careful as an expression of care... in what each being feels exercising its virtue.

    Careful in the relationship with the environment, with our fellow creatures, assuming respect without a demanding role.

    Careful... with the ups and downs of prejudices, of tendentious inventions.

    Care implies caution..., suggests prudence...

    And none of it takes away any passion! It rather concentrates it; it is lived according to the occasion.

    Austerity becomes a requirement for the care to be sufficient.

    The care of intimacy, as... the collected fruit of the virtuous.

    No getting burned by demands of... standing out by believing in one's own reason, in such a way that it annuls the others.

    Standing out by disobedience or disdain! Alas!... That disdain that is not expressed; that even demands virtue, because it does not bother, when it is the most uncomfortable thing: apathy, disdain. Becoming neither participant nor participative. Almost implying that what others do is stupid, useless, and imbecile.

    Is there any greater arrogance...? Disguised in shyness; participating only in what is pleasing him, to the indolent; to the one who just protests.

    It is so difficult!... to unify in a feeling –"so!"- when only an ornament or... a sign of participation would suffice. But no. The insolvent but demanding elitism comes out of the apathy... that does not allow the picture to be completed.

    With what force!… with what force the wind insists on demonstrating its lyricism! And the question of care: "With what force do you, and, you, or you... assume and face your presence, your performance, your participation?". 

    You feel with all the rights, with all privileges, but the force should be put by others, in order to be... of course!, the objective "lookout" who has the last word; who is not involved... except when it is impelled to it.

    Be careful.

    Those unsupportive apathies, these "apart" in community life are, at the very least, inadequate.

    Be careful with care!... Do not neglect it... do not neglect by thinking that we already have everything earned and that we deserve it! And even yet protesting and becoming demanding.

    The desire to participate is cut and negligent... because we only take care ‘partially’ .

    They have –they say- no time or opportunity to take care of anything... other than their own.

    To the extent that care is done around us, to the extent that each one cares for what is not theirs, to that extent, one is cared for. Not as payment or compensation, no...; but caring for what is “not their own”... reverts into satisfaction to do so. And that satisfaction becomes self-care... to generate desire of participating, collaborating, helping...

    It must… it must be evident, for each being, the care that Life offers us daily. His consciousness will never reach enough gratitude.

    And that is a motivation of the Prayer Sense, so the will, so the slightest!... solidary participation, develops. And we are part of the project of a humanity that is renewed, that reaffirms the longing for living. And is beware of the outrages that announce the permanent misfortune. And takes care of itself knowing the grace and gifts one receives, due to which one lives. 

    The Praying Sense calls us, with the allied sample of the wind, to be testimonial witnesses of a doing that seeks the extraordinary, that joins fantasy to become a creative reflection through the Creativity, through searching, through "enthusiasm"... that in itself holds any situation.

    It is not time for half-heartedness. Even less for concealment.

    Personal ostracism, under justification of... –oh!– the fact that things neither are nor are done as one thinks they should be, is no reason to maintain this movement... towards a spiral that constantly falls into the same subject, of which one is not capable to leave…

    He has taken extreme care –his care- to achieve and to reach the most appropriate for himself.

    It is not providential to be so withdrawn. Modesty does have a point of attraction, of participation... since in that undecided daring one feels the desire to ask for help... to request encouragement!... –like the wind, which does not tire of promulgating its adventures-.

    The Eternal, at this time, in this moment of humanity, demands us… the care to recognize that we are heirs of a creation; the care for... respect and admiration; care for the desire to participate... and become an accomplice of other dimensions!, to the harassment, to the grievance, to the persecution in which the swirl of violence moves in these time of humanity.

    More than in other times, agility, passion, conviction, care for virtue, sincere proposal... and solidary participation in the Creative is required.

    And we must have these nowadays!, as... a health exercise; a health exercise that allows that care. It is not a transitory reflection! It is an urgent, permanent decision.

    It is the course that can be an option towards that humanity that still touches us, and has pending that spiritual revolution that entails... a spirit of permanent love; which implies a fidelity to the revealed and a faith with trust, without "buts"!

    With the necessary consciousness that Piety of the Eternal is needed.

    ***

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BÖN

Den bön som vi utövar är inte begränsat till någon religion. Vi tror att bön kan vara en befriare och ett helande instrument. Vår bön hänvisar till skapelsen, till de olika krafter som uppmuntrar oss utan att gå till ett specifikt namn eller trosuppfattning. I tron att bön är en väsentlig faktor för oss, har vi skapat en plats dedikerat uteslutande till bön: "Huset ljud av ljus, i Vizcaya i Baskien, norra Spanien. Här möts vi dagligen i bön och spirituell retreat .

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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