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    Condicionados por lo llamado “pasado”, el presente se limita y limita lo futuro. 

    “Esclavos del tiempo”.

    Se justifica lo presente, por lo ocurrido. Y se afronta el futuro, condicionado. 

    En esa escolta de pasado y futuro, el presente se hace… muy esquivo, muy dudoso.

    Las diferentes “categorías temporales” nos limitan, desde la óptica de la consciencia amplificada. Y bajo ella –esa óptica amplificada de la Llamada Orante-, no se nos presenta el pasado como condicionante permanente del presente, y casi paralizante futuro. Se nos presenta como un eterno presente. Pero un presente que no es lo que llamamos “presente”, aquí, ahora, sino… más bien una fusión de lo que llamamos “pasado, presente y futuro”.

    La “clave” –entre comillas- es que lo pasado no ha pasado, en el sentido de que ahí quedó y ya no… ¡No! ¡Está!... 

    Todo está para hacernos eternos. Todo está para hacernos infinitos.

    Al preguntarnos por el Misterio Creador, sin principio ni fin, todo lo que ocurre-transcurre, permanece. 

    ¿Para qué –si no- está la memoria?, ¿los recuerdos? Si hubieran pasado, habrían desaparecido de nuestra consciencia. En cambio, permanecen, igual que cuando es posible imaginar el futuro.

    Si nuestra referencia orante es intemporal, sin… espacio, porque continuamente se crean inagotablemente nuevos espacios, no podemos excusar nuestro cotidiano estar bajo la condicionante vivencia de otro tiempo. Porque… no es otro tiempo.

    Somos todo lo que transcurrimos. Y nuestra referencia Creacional nos permite fundirnos.

    No es una tarea fácil, puesto que hemos sido acondicionados en el “espacio-tiempo-velocidad-gravedad”. Hemos sido educados culturalmente en lo caduco: en lo que aparece, crece, decrece y desaparece. Y nuestra actitud responde a ese modelo.

    Si, en cambio, situamos el modelo bajo las premisas creacionales –sin principio ni fin-… no tendremos condicionantes en cada actuación. Seremos itinerantes peregrinos que en cada actuación se presentan novedosos, diferentes, competentes, creativos.

    No somos la sucesiva sumación de acontecimientos. Somos la simultánea convivencia de un peregrinaje. 

    “Somos la simultánea convivencia de un peregrinaje”.

    Así podríamos atrevernos a decir que somos “a imagen y semejanza” del Misterio Creador.

    Y es la actitud que mantengamos ante la sorpresa de cada día, y que a la hora de actuar, pensar, hablar, decir… ¡rechacemos vivencias que condicionen!... y, en consecuencia –habitualmente- ¡repitan la misma secuencia!

    Y más bien, por el contrario, la respuesta sea novedosa, aunque se tenga –por supuesto- la simultánea presencia de los recuerdos.

    La vida es una simultánea corporación de procesos, que se confabulan para permanecer.

    Con el modelo de sucesión de acontecimientos, logramos explicar la velocidad, la ley de la gravedad… y los procesos en los que convivimos, desde al amanecer hasta el anochecer… Y si nos fijamos, son modelos estáticos, modelos fijos. Justo todo lo contrario de lo que nosotros mismos hemos evidenciado, de que estamos en un modelo en perpetuo movimiento, en continua expansión, en permanente creación de nuevas dimensiones. Pero, desgraciadamente, eso se queda en la especulación, se queda en… ¡la fantasía! Y es por “la gravedad”; no sólo la fuerza de gravedad que nos mantiene sujetos, sino por el significado que damos a la sumación de efectos. 

    Le damos un significado “acumulativo”. Y, claro, nos convertimos en un vaso que se llena; y cuando se rebosa… estalla, se rompe. 

    En cambio, si somos el caño de una fuente, no poseemos el caudal, sino que somos el caudal que transcurre.

     El problema es cuando queremos poseer ese caudal. El problema es cuando hacemos la presa –nunca mejor dicho: prisión-, la presa de agua, y el caudal se estanca, y el caudal se modifica, y el caudal se propulsa… según nuestra actitud rentista.

    La sumación de vivencias llena al ser… de posesiones. “Y posee un episodio depresivo, y posee un episodio de angustia, y posee problemas convivenciales, y posee…”

    Y así, la persona queda “poseída”. Sí. Y eso es lo que suele definirse: “¡es que soy así!”. “Un poseído”… como humanidad. La humanidad está sometida a una posesión de acúmulos de aconteceres que justifican sus interminables repeticiones y errores.

    La Llamada Orante nos recuerda que el acúmulo permanente y persistente de errores… se hace horror y se hace fracaso… y se hace “desaparición”. 

    La vida es algo… ¡tan diferente! a lo que se nos ha condicionado… que es urgente el replantearse la actitud y disposición en el cotidiano acontecer, para no ser un posesivo almacenador de recuerdos… y esclavizarse; hacerse preso de ¡la propia vida! Esa que se nos presenta, ¡simultáneamente!, de una manera asombrosa.

    Porque a la vez que el agua transcurre…, los seres vivientes de los océanos se resplandecen en su armonía. 

    ¡Y a la vez!... –y a la vez- la flor se hace nueva; el cereal se cimbrea en el viento. 

    Y a la vez, el carbón se hace diamante. 

    Y todo se hace simultáneo…; “irrepetible”.

    Por ser un movimiento Creador, pueden ser “parecidos”, “similares”, pero… irrepetibles.

    Es necesario amplificar nuestra percepción, para descodificarnos de los poderes posesivos… y abrirnos a las actuaciones creativas, novedosas, diferentes.

    Nuestra propia constitución conformada alberga ¡millones!... de posibilidades… inagotables en su relación con el entorno.

    Es evidente que nuestra memoria-recuerdo nos hace conscientes, no de todo lo que transcurre, sino de fracciones representativas de nuestra presencia en la vida; de nuestros deberes. Y por mucho que queramos acumular, acumulamos fracciones necesarias para no repetirnos y para ser creativos.

    Y así, ese pasado no condiciona el presente, sino que advierte que no se puede… ni se debe intentar repetir o condicionar el presente. El pasado es una presencia de advertencia… que nos hace un presente renovador, para que todo se convierta realmente en un “sin tiempo”, que bien podríamos llamar “futuro”, puesto que es Misterio lo que nos aguarda en el transcurrir… “a imagen y semejanza de”.

    Piedad… Bondadosa…

    ***

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    Conditioned by the so-called "past", the present is limited and it limits the future.

    "Slaves to time".

    The present is justified by what happened. And the future is faced, conditioned.

    In that escort of past and future, the present becomes... very elusive, very doubtful.

    The different "temporal categories” limit us, from the point of view of amplified consciousness. And under it -that amplified point of view of the Praying Call- the past is not presented to us as a permanent conditioner of the present, and almost paralysing future. It is presented to us as an eternal present. But a present that is not what we call "present", here, now, but... rather a fusion of what we call "past, present and future".

    The "key" -in inverted commas- is that the past has not passed, in the sense that it stayed there and no longer... No! It still is!....

    Everything is there to make us eternal. Everything is there to make us infinite.

    As we ask ourselves about the Creator Mystery, without beginning and without end, all that occurs-passes, remains.

    Otherwise, what is memory for? Remembrance? If they had passed, they would have disappeared from our consciousness. Instead, they remain, just as when it is possible to imagine the future.

    If our prayerful reference is timeless, without... space, because new spaces are continually being inexhaustibly created, we cannot excuse our daily being under the conditioning experience of another time. Because... it is not another time.

    We are everything we pass through. And our Creative reference allows us to merge.

    It is not an easy task, since we have been conditioned in "space-time-speed-gravity". We have been culturally educated in the out-dated: in what appears, grows, decreases and disappears. And our attitude responds to that model.

    If, on the other hand, we place the model under the creative premises -without beginning or end-... we will have no conditioning factors in each action. We will be itinerant pilgrims that in each action we appear as novel, different, competent and creative.

    We are not the successive sum of events. We are the simultaneous coexistence of a pilgrimage.

    "We are the simultaneous coexistence of a pilgrimage".

    Thus, we could dare to say that we are "in the image and likeness" of the Creator Mystery.

    And it is the attitude that we maintain in the face of daily surprises, and that when it comes to acting, thinking, speaking, saying... we reject experiences that condition!... and, as a result -usually- the same sequence is repeated!

    Rather, on the contrary, the response is novel, even if there is -of course- the simultaneous presence of memories.

    Life is a simultaneous corporation of processes, which cooperate to remain.

    With the succession of events model, we are able to explain speed, the law of gravity... and the processes in which we live, from dawn to dusk... And if we look at it, they are static models, fixed models. Just the opposite of what we ourselves have evidenced, that we are in a model in perpetual movement, in continuous expansion, in permanent creation of new dimensions. But, unfortunately, it remains as speculation, it remains...as fantasy! And it is due to "gravity"; not only the force of gravity that holds us down, but also because the meaning we give to the sum of effects.

    We give it a "cumulative" meaning. And, of course, we become like a glass that fills up; and when it overflows... it bursts, it breaks.

    On the other hand, if we are the spout of a fountain, we do not possess the flow, but we are the flow that passes.

    The problem is when we want to possess that flow. The problem is when we build the dam, and the flow stagnates, and the flow changes, and the flow is propelled... according to our profitable attitude.

    The sum of experiences fills the being... with possessions. "And he has a depressive episode, and he has an episode of anguish, and he has problems in living together, and he has...".

    And so, the person becomes "possessed". Yes, and that's what is often defined: "I'm like that". A "possessed"... as humanity. Humanity is subjected to a possession of accumulations of events that justify its endless repetitions and errors.

    The Prayerful Call reminds us that the permanent and persistent accumulation of errors... becomes horror and becomes failure... and becomes "disappearance".

    Life is something... so different! to what we have been conditioned... that it is urgent to rethink our attitude and disposition in daily events, so as not to be a possessive storage of memories... and to enslave ourselves; to become a prisoner of one’s life! The one that presented to us, simultaneously!, in an astonishing way!

    For as the water flows..., the living beings of the oceans shine in their harmony.

    And at the same time! -and at the same time- the flower becomes new; the grain sways in the wind.

    And at the same time, coal becomes diamond.

    And everything becomes simultaneous...; "unrepeatable".

    As a Creator movement, they can be "alike", "similar", but... unrepeatable.

    It is necessary to amplify our perception, to decode ourselves from possessive powers... and to open ourselves to creative, novel, different actions.

    Our own shaped constitution houses millions!... of possibilities... inexhaustible in its relationship with the environment.

    It is obvious that our memory-recollection makes us aware, not of everything that happens, but of representative fractions of our presence in life; of our duties. And as much as we want to accumulate, we accumulate necessary fractions to avoid repetitions and to be creative.

    And thus, that past does not condition the present, but warns us that one cannot... nor should one try to repeat or condition the present. The past is a warning presence... that makes us a renewing present, so that everything really becomes "timeless", which we could well call "future", since it is Mystery that awaits us in the passing by... "in the image and likeness of".

    Mercy... Kind

    ***

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    Y con las “ansias” de alcanzar, lograr, conseguir… suelen ocurrir torpezas y se suelen contraer deudas.

    Torpezas de relación, de comunicación, de necesidades, de planteamientos… 

    Deudas de… afectos, deudas de dedicación, deudas de intenciones, deudas de proyectos…

    Lo cual, en un principio, suele producir… como el adicto al juego: “A ver si me recupero”. Y se empeña en alguna apuesta arriesgada… que normalmente no sale. Con lo cual, la situación pasa a ser de impotencia, de incapacidad…; de una sensación de inutilidad. Y fíjense que todo empezó con entusiasmo, con ansias de alcanzar, lograr, conseguir…

    Y luego las torpezas, las deudas…; luego el recuperarse… como sea; luego decaer…; y luego sentirse inútil, incapaz.

    Este es un ciclo que, con intensa frecuencia, se desarrolla en los estilos de vida competitivos… ‘aspirativos’… triunfalistas…

    Y todo ello se centra en la capacidad del “yo”, del “ego”, de los propios recursos…; de los consejos sociales de muy diversa índole, desde amistades hasta intimistas posibilidades… que aconsejan y que abruman los oídos del que sólo confía en sí mismo.

    La Llamada Orante nos advierte sobre el ensimismamiento

    El contemplarse sólo en los logros, en los alcances… y en todo lo que ello conlleva, hace que el ser ignore su microcosmos y, por supuesto, no conceda en realidad –aunque lo diga-, “en realidad”, ninguna opción a ese milagro permanente que nos llama, a esa Oración que nos ¡sorprende!, y nos advierte y nos orienta.

    El ser se radicaliza cada vez más en sus posiciones… –¡de cualquier tipo!- y se siente poseedor de verdades “objetivas”. Y aunque en teoría entienda que todo es subjetivo, en la práctica, la intransigencia y la crítica es la habitual confabulación.

    Una crítica que necesita de un radicalismo, y un radicalismo que necesita de una critica… para mantener un “yoísmo”, un ensimismamiento de la personalidad, del carácter, de la forma.

    Y curiosamente, en esa tendencia, en ese “yoísmo”, en esa prepotencia, es difícil –por no decir dificilísimo- que el ser acepte o asuma alguna participación en errores, en deudas, en compromisos… ¡No! Su radicalismo le sitúa por encima de cualquier situación.

    Y no hay razones ni lógicas… para modificar esas posturas.

    El Sentido Orante y la Llamada Orante no razona, no explica, no… 

    ¡Transmite!… Invoca… ¡Descubre! ¡No tiene pretensiones! Por ello es –sin duda, y sin radicalismos- el mejor referencial para… verse.

    Y en principio, no afanarse en resolver las deudas. ¡No! Afanarse en no contraer otras nuevas. Y en esa medida se resolverán las pendientes; las tibieces que quedaron atrás.

    De igual forma, los errores… –subjetivos todos ellos, por supuesto- deben referenciarse en torno a nuestras capacidades; con lo cual, si ajusto mi capacidad a los requerimientos propios y del entorno, la posibilidad del error es mínima.

    Los modelos referenciales que se toman habitualmente, de aquél, del otro o del otro, para… cada uno en su posición, hacer lo mismo o lograr lo mismo… esos modelos referenciales no son sinceros. No parten del auto-aprecio y el reconocimiento de los dones propios, sino que se inclina, o se deja inclinar en exceso, por la opinión ajena, el punto de vista del otro… En definitiva, un poco “una veleta que cualquiera sopla y la desvía”. No se atreve a mantenerse fiel… a su función, ¡a su creencia!

    En la medida en que esto –todo ello- se descubre, que nos lo descubre la Llamada Orante, debemos “futurizarnos” de manera inmediata.

    Si esperamos a tener todos los útiles y necesidades para iniciar la marcha, nunca se iniciará.

    Ahora bien, si la empezamos de nuevo cada día, bajo el auspicio, bajo la sombra de la Providencia, bajo ese… –permitamos- amor incondicional que nos brinda el vivir, cada día, entonces nos hacemos permanentes “futuros”, que es como anular el tiempo. Es como decir: vivir lo que aún no se ha vivido, lo que aún no ha llegado.

    Asumirnos como viajeros de luz y, por tanto, peregrinos que reconocen sus tropiezos y sus deudas… y no buscan rehabilitarse con un golpe de suerte, sino que se rehacen porque aceptan la mano de la Creación, que levanta, que promueve, que ayuda.

    Invertir en lo nuevo… del futuro de cada día, bajo la referencia del Misterio Creador, nos hace verdaderos intermediarios de ese Misterio. 

    Nos dota de la fuerza para... ajustarnos a nuestras “necesidades reales”.

    Cada Ama-necer supone un nuevo futuro.

    Las deudas y las torpezas a redimir… se irán resolviendo en la medida en que transcurre ese futuro, bajo otras perspectivas, sin el ansia de llegar, alcanzar, lograr, conseguir…

    Si en cada amanecer asumimos el amparo de “el Nombre…”, si asumimos “el Auxilio”, las iniciativas de futuro se harán prestas, se harán frescas, se harán sin las rémoras ni los condicionantes pasados… con la confianza de sentirse intermediarios.

    Ámen.

    ***

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    And with the "eagerness" to reach, to achieve, to attain... blunders often occur and debts tend to be incurred.

    Blunders of relationship, of communication, of needs, of proposals…

    Debts of... affection, debts of dedication, debts of intentions, debts of projects...

    Which, at first, it usually produces... like a gambling addict: "Let's see if I recover". And he insists on some risky bet... that usually doesn't work out. And so, the situation becomes one of helplessness, of incapacity...; of a uselessness feeling. And notice it all started with enthusiasm, with an eagerness of reaching, of achieving, of obtaining...

    And then blunders, debts...; then recovery... whatever it takes; then decline...; and then feeling useless and incapable.

    This is a cycle that, with intense frequency, plays out in competitive... 'aspirational’... triumphalist... lifestyles.

    And all this is centred on the capacity of the "I", of "ego", of one's own resources...; of social advice of many different kinds, from friendships to intimate possibilities... that advise and overwhelm the ears of the one who only trusts in himself.

    The Prayerful Call warns us about self-absorption.

     Contemplating oneself alone on achievements, on attainments... and all that this entails, makes the being ignore his microcosm and, of course, does not really -even if he says so- "really" grant any option to that permanent miracle that calls us, to that Prayer that surprises! us, and warns us and guides us.

    The being becomes more and more radical in his positions… -of any kind- and he feels the possessor of "objective" truths. And although in theory he understands that everything is subjective, in practice, intransigence and criticism is the usual confabulation.

    A critique that needs a radicalism, and a radicalism that needs a critique... to maintain an "egoism", a self-absorption of the personality, of the character, of the form.

    And curiously, in that tendency, in this "egoism", in that arrogance, it is difficult    -not to say very difficult- for the being to accept or assume any participation in errors, in debts, in commitments... No! His radicalism places him above any situation.

    And there are no reasons or logic... to modify these positions.

    The Praying Sense and the Praying Call does not reason, does not explain, it does not...

    It transmits!... It invokes... It discovers! It is unpretentious! That is why it is -without a doubt, and without radicalism- the best referential to... see oneself.

    And to begin with, do not struggle about solving debts; No! Just making an effort not to contract new ones. And to that extent outstanding debts will be resolved; Lukewarmness that are left behind.

    In the same way, errors -all of them subjective, of course- must be referenced to our abilities; thus, if I adjust my ability to my own requirements, and the environment, the possibility of error is minimal.

    The referential models that are usually taken, from one, the other or the other one, for... each one in his position, to do the same or achieve the same... those reference models are not sincere. They do not start from self-appreciation and recognition of one's own gifts, but they rather lean, or allow them to lean in excess, by the opinion of others, by the point of view of the other... In short, a little "a weather vane that anyone blows and it diverts it away". It does not dare to remain faithful... to its function, its belief!

    To the extent that this -all of it- is discovered, that is revealed to us by the Praying Call, we must "futurize" ourselves immediately.

    If we wait until we have all the tools and necessities to start the march, it will never start.

     Now, if we start it all over again every day, under the auspices, under the shadow of Providence, under that... -let's allow it- unconditional love that living gives us, every day, then we become permanent "futures", which is like annulling time. It is like saying: living what has not yet been lived, what has not yet come.

    To assume ourselves as travellers of light and, therefore, pilgrims who recognise their setbacks and their debts... and do not seek to be rehabilitated by a stroke of luck, but rather remake themselves because they accept the hand of Creation, which lifts up, promotes, and helps.

    Investing innovation... of each day’s future, under the reference of the Creator Mystery, makes us true intermediaries of that Mystery.

    It gives us the strength to... adjust to our "real needs".

    Each Loving dawn means a new future.

    The debts and the blunders to be redeemed... will be resolved as the future unfolds, under other perspectives, without the anxiety of arriving, reaching, achieving, attaining...

    If at every dawn we assume the protection of "the Name...", if we assume "the Help", future initiatives will be made available, they will be made fresh, they will be made without hindrances or past conditioning factors... with the confidence of feeling like intermediaries.

    Amen.

    ***

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    Y en la medida en que el ser se reconoce, se descubre, se... mira, con sus actitudes, sus pensamientos, sus gestos, sus costumbres, en esa medida es capaz de contemplar la incidencia de su posición con respecto al exterior, con respecto a los otros.

    Porque, con harta frecuencia, el ser se queja de la respuesta del otro, y la respuesta del otro es una consecuencia de la actuación o el estar de uno. Si reconozco mis posiciones, soy capaz de… “actuar” sobre ellas; al menos, en reconocer las repercusiones que sobre el entorno van a tener.

    “Reconocerse” no es un acto… de destino, según el cual, uno se reconoce que es alegre, reflexivo, obsesivo, y ya: es algo intocable.

    No. En ese reconocerse, cada uno puede encontrar –hasta una cierta proporción- el origen de esa actitud. Y, sabiéndolo, puede interactuar internamente sobre su posición y, en consecuencia, variar la actitud.

    Aunque es cierto que, en general, como dice el dicho: “Es más fácil mover una montaña que cambiar el carácter de una persona”

    Pero ¿por qué en cierta medida es cierto? Porque se parte de la base de que es incambiable, de que… “soy así”. Un algo estático ya establecido, rígido… 

    Y me dijeron un día que no cantara, y deduje que no sé cantar, pero no lo he intentado”. “Y me dijeron un día que no escribiera, y dejé de escribir cualquier reflexión”.

    La interacción con el medio es “enorme”. Y cualquier tipo de conexión demuestra que incide sobre la naturaleza de nuestro ser. Y si no se está atento, se termina paralizado y encasquillado y encuadrado en una posición. Por una parte es cómodo, claro, porque “ya me conocen… ya saben cómo soy”… 

    ¡Qué aburrimiento! ¿Y así van a pasar 70-80-90-100 años…? ¿Con las mismas manías, los mismos prejuicios, las mismas rabias…?

    Sí. Es lógico que también ocurra ese otro dicho –menos frecuente- que se dice: “Estoy cansado de mí mismo”. No es raro.

    Ciertamente, cada ser, vehículo y equivalente de una función, tiene unos dones, pero esos se desarrollan, se transforman, se transfiguran. ¡No somos bloques marcados!

    La misma investigación de nosotros mismos nos demuestra que –por ejemplo- ese núcleo de la célula, que era intocable, que allí no podía entrar nadie, que ese genoma estaba impoluto…, no: se interacciona con el entorno celular y con el epigenoma –que ahora resalta como un elemento fundamental-.

    Somos estructuras inter-osmóticas con el medio, es decir que… que damos y recibimos e intercambiamos funciones. 

    La Llamada Orante nos incita a que reconozcamos nuestras naturalezas, que no las convirtamos en rígidas posiciones, que las hagamos crecer, adaptarse, desarrollarse e innovar… 

    Que cada día, ciertamente, no sea igual. Primero, porque no lo es. Y segundo, porque yo he cambiado… ¡en un detalle, en un gesto, en una opinión…!

    Y en vez de pensar que he dejado de ser quien era, he empezado a ser quien debo ser. “En vez de pensar que he dejado de ser quien era, he empezado a ser quien debo ser”.

    Puedo decirme, en el transcurso de este reconocimiento, que soy… ser. Es decir, que soy lo que me reconozco, pero... seré de inmediato otra pequeña particularidad.

    Que sea un ser de… innovaciones.

    Que sea un ser... con el que se puede contar… sin restricciones. 

    Soy… sea.

    Que sea una actitud de disposición a la escucha, a la atención, al humor…; a la fidelidad, al cultivo de la sabiduría… y en una inclinación permanente hacia la bondad.

    Que sea, ¡que sea una expresión de Amor!… que sepa mostrarse, intimarse, desarrollarse… sin miedo a la represión.

    Soy… Sea.

    Soy rígido, intransigente, incompetente para cosas que me han dicho y cosas que yo he deducido.

    Si incorporo el Soy-Sea, como una clave de tonalidades, una clave de otro nivel, que no está establecida, que no es reconocida, que se descubre cada día…

    ***

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    And to the extent that the being recognizes himself, discovers himself, looks at… himself, with his attitudes, his thoughts, his gestures, his habits, to that extent he is able to contemplate the impact of his position in relation to the exterior, with respect to others.

    Because, all too often, the being complains about other's response, and the other's response is a consequence of one's acting or being. If I recognise my positions, I am able to... "act" on them; at least recognising the repercussions they will have on the environment.

    To "recognise oneself" is not an act... of destiny, according to which one recognises oneself to be cheerful, reflective, obsessive, and that's it: it is something untouchable.

    No. In this recognition, each person can find -to a certain extent- the origin of this attitude. And, knowing it, he or she can interact internally on his or her position and, consequently, change the attitude.

    Although it is true that, in general, as the saying goes: "It is easier to move a mountain than to change a person's character".

    But why is this true to a certain extent? Because it is based on the assumption that it is unchangeable, that... "I am like this". Something static already established, rigid...

    "And one day I was told not to sing, and I deduced that I don't know how to sing, but I haven't tried it". "And one day I was told not to write, and I stopped writing any reflections".

    Interaction with the environment is "huge". And any kind of connection shows that it has an impact on the nature of our being. And if you're not vigilant, you end up paralysed and stuck in a position. On the one hand it's comfortable, of course, because "you know me... you know what I'm like"....

    What a bore! And this is how 70-80-90-100 years will go by...? With the same obsessions, the same prejudices, the same anger...?

    Yes. It is logical although less frequent that another saying also occurs: "I am tired of myself". It is not uncommon.

    Certainly, each being, vehicle and equivalent of a function, has certain gifts, but those are developed, transformed and transfigured. We are not marked blocks!

    Our own research shows us that -for example- the nucleus of the cell, which was untouchable, that nobody could enter there, the genome was pristine..., no, is not: it interacts with the cellular environment and with the epigenome -which now stands out as a fundamental element.

    We are inter-osmotic structures with the environment, i.e. we... give and receive and exchange functions.

    The Prayerful Call encourages us to recognise our natures, not to turn them into rigid positions, but to make them grow, adapt, develop and innovating...

    Certainly, every day is not the same. First because it is not. And second, because I have changed... in a detail, in a gesture, in an opinion...!

    And instead of thinking I have stopped being who I was, I have started being who I should be. "Instead of thinking I have stopped being who I was, I have started being who I should be”.

    I can tell to myself, in the course of this recognition, that I am... being. That is to say, I am what I recognise myself to be, but... I will immediately be another small particularity.

    To be a being of... innovations.

    To be a being... who can be counted on... without restrictions.

    I am... be.

    Let it be an attitude of readiness to listen, to care, to humour...; to fidelity, to cultivation of wisdom... and in a permanent tendency towards goodness.

    Let it be, let it be an expression of Love!... that knows how to show itself, to be intimate, to develop... without fear of repression.

    I am... Be.

    I am rigid, intransigent, incompetent for things I have been told and things I have deduced.

    If I incorporate the I Am-Be, as a key of tonalities, a key of another level, which is not established, which is not recognised, which is being discovered every day...

    ***

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    Los sistemas vivientes, en su interrelación con el medio, corrigen, rectifican, se adaptan… Todo ello con el sentido de permanecer, desarrollarse, evolucionar…

    En cambio, en el caso del sistema viviente humano, la rectificación es difícil; la corrección, casi imposible; y la adaptación… es impositiva. Con lo cual, cada vez que transcurre la presencia de la especie, ésta se resiente por diferentes lugares… –pensamientos, economías, conocimientos, relaciones-… y nos hace evaluar que entramos en periodos de desaparición, de innecesaria presencia… por los desequilibrios que se generan continua y permanentemente.

    Como… “particularidad” –entre comillas- de humanidad, cuando el error o el terror o el horror se hace presente, no aparece la rectificación, la corrección, la adaptación, sino que aparece la culpa.

    Y ésta hace sentir a cada ser… una identidad impropia, en la que –tanto si es culpable, como si culpa a otro- tendrá que ejercer, o bien de juez y castigador o bien de preso y… desecho.

    El Sentido Orante nos reclama… lo que hacen los sistemas vivientes, de rectificar, corregir, adaptarse… y no crear la figura culpabilizadora, que en definitiva es el criterio que a lo largo de tiempos se creó en torno a divinidades, las cuales nos castigaban con desastres naturales, con acontecimientos luctuosos personales, etc. 

    Así que, en profundidad, al buscar el sentido de culpabilidad, y no de responsabilidad, de corrección, de arreglo, de adaptación, etc., lo que se está haciendo ante lo culpable es erigirse en “verdad”, erigirse en juez, cargarse de prejuicios, y castigar…; castigarse.

    Hasta tal punto que cada ser –salvo excepciones- lleva su correspondiente culpa. Y depende de las circunstancias –claro-, se culpa a sí mismo, o se siente culpable ante lo divino, y calcula que por esa trasgresión va a ser castigado.

    El Sentido Orante nos sugiere que esto no funciona así.

    Cuando el ser se convierte en un trasgresor sistemático, radical, prejuicioso, choca inevitablemente con otros, y ahí vendrán ciertas desventuras. Pero no han sido castigos. Han sido aconteceres propios de una inadaptación, de una incapacidad de relación, de una imposibilidad de comunicación, de una falta de respeto mutuo. 

    ¡Pero no ha sido Dios el que le ha castigado!

    En todo caso ha sido el otro –quien sea ese otro-: padre, madre, tío, abuela, alcalde…, juristas o gobiernos, etc., los que establecerán pautas y normas para… castigar las trasgresiones o los delitos diversos que se puedan cometer.

    Cada vez más… se legisla, más se ordena, más se califica. Con lo cual, cada vez es más difícil cumplir… Y en consecuencia, es más fácil… adquirir la culpa.

    Decía el refrán, sentencia o dictamen que “rectificar era de sabios”. 

    Y así, en la tradición, el sabio era aquel que era capaz de corregir, variar, modificar… relacionarse y comportarse de diferentes formas y maneras según las mejores necesidades para servir, para servirse.

    Si la especie es “sapiens”, algo de sabios tendrán cada uno de los seres, algo de sabiduría… albergarán en sus sentires… 

    Y con ello, poder desarrollar la capacidad –“la capacidad”- de amplificar esa rectificación, esa corrección, esa adaptación… para servir y servirse adecuadamente, y establecer un régimen de complacencias en el que se llegue a acuerdos beneficiosos para todos, y en el que cada uno tenga que emplear su sapiencia.

    Y huir –en consecuencia- de los aquelarres de culpas… que nos brindaban el protagonismo de suplantar a lo divino y de, así, hacernos… inútiles para cumplir nuestros designios.

    Excluir de nuestro léxico, de nuestra actitud, “la culpa”. E introducir lo que los seres vivientes –menos los sapiens, salvo excepciones- hacen, que es corregir, rectificar, adaptarse –por resumir, claro; hay más cosas-.

    Esa labor orante… nos permite además elevar nuestra consciencia en cuanto a la relación con el Misterio Creador, de una manera humilde, disponible… y hacernos así sensitivos, perceptivos ante las bondades que la Creación nos depara, y que no se ven habitualmente por el síndrome del castigo.

    No hemos sido creados para ser castigados; menos aún para que otros nos castiguen.

    Por supuesto que el autocastigo, como mecanismo habitual de corrección, de adaptación, de arreglo, es el más frecuente: “auto”. Y supone sacrificios, dolencias…; estar en un continuo desespero.

    En la medida en que disolvemos la culpa-castigo, esa cupla de irreverente forma de vivir, adquirimos de inmediato la similitud con… con otra sapiencia que sabe aparecer, actuar, relacionarse y convivir para hacerse viable.

    Sin que ello suponga un sufrimiento, un dolor, una desdicha.

     

    Que la Piedad acoja nuestras humildades y nuestros instintos sapienciales para corregir, rectificar, adaptarnos y desculpabilizarnos. Y ser así vehículos de transmisión, de comunicación, de equilibrio, de solidaridad.

    ***

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    Living systems, in their interrelationship with the environment, correct, rectify, adapt... All in the sense of remaining, developing, evolving...

    In the case of human living system, on the other hand, rectification is difficult; correction is almost impossible; and adaptation... is imposed. Thus, every time the presence of the species passes this one suffers in different areas… -thought, economies, knowledge, relationships-... and makes us assess that we are entering periods of disappearance, of unnecessary presence... due to the imbalances they continuously and permanently generate.

    As a... "peculiarity" -in inverted commas- of humanity, when the error or the terror or the horror is present, rectification, correction, adaptation do not appear, but guilt appears.

    And this makes each being feel... an improper identity, in which -whether one is guilty or blames someone else- one will have to act either as judge and punisher or as prisoner and... human waste.

    The Praying Sense demands of us... what living systems do, to rectify, correct, adapt... and not to create the figure of blaming attribute, which in the end is the criterion that throughout time was created around divinities, who punished us with natural disasters, with personal mournful events, etc. 

    So, in depth, when looking for a feeling of guilt, and not of responsibility, correction, adjustment, adaptation, etc., what is being done in the face of guilt is setting oneself up as "truth", setting oneself up as judge, loading up oneself with prejudices, and to punish...; to punish oneself.

    To such an extent –except for a few exceptions- that every being bears its corresponding guilt. And depending on the circumstances, of course, he blames himself, or he feels guilty before the divine, and he calculates that for that transgression he will be punished.

    The Prayerful Sense suggests that this is not how it works.   

    When the being becomes a systematic, radical, prejudiced transgressor, it inevitably clashes with others, and certain misfortunes will follow. But they have not been punishments. They have been events typical of maladjustment, an inability to relate, an impossibility of communication, a lack of mutual respect. 

    But it was not God who punished him!

    In any case, it has been the other -whoever the other is-: father, mother, uncle, grandmother, mayor..., jurists or governments, etc., who will establish guidelines and rules to... punish the transgressions or the various crimes that may be committed.

    More and more... it is legislated, more and more it is ordered, more and more it is qualified. With which, it is increasingly difficult to comply... And consequently, it is easier... to acquire guilt.

    The proverb, sentence or opinion said "to rectify is wise". 

    And so, in the tradition, the wise man was the one who was able to correct, to vary, to modify... to relate and behave in different forms and manner according to the best needs in order to serve, to serve oneself.

    If the species is "sapiens", each one of the beings will be somehow wise, they will have some wisdom... in their feelings... 

    And with that, to be able to develop the capacity -"the capacity"- to amplify that rectification, that correction, that adaptation... to serve and be served properly, and to establish a complaisant regime in which agreements are reached that are beneficial to all, and in which everyone has to use his or her wisdom.

    And to flee -consequently- from the covens of guilt... that offered us the prominent role of impersonating the divine and, thus, making us... useless to fulfil our designs.

    Exclude "guilt" from our lexicon, from our attitude. And introduce what living beings -except for sapiens, with some exceptions- do, which is to correct, rectify, adapt –just to sum up, of course; there are some more things.

    This prayerful work... also allows us to raise our consciousness regarding the relationship with the Creator Mystery, in a humble, available way... and thus to make us sensitive, perceptive to the goodness that Creation provides for us, and which is not usually seen because of the punishment syndrome.

    We have not been created to be punished; even less to be punished by others,

    Of course, the self-punishment, as usual mechanism of correction, of adaptation, of adjustment, is most frequent: "self". And it involves sacrifices, ailments...; being in a continuous state of despair.

    To the extent that we dissolve guilt-punishment, that couple of an irreverent way of living, we immediately acquire the similarity with... with another sapience that knows how to appear, act, relate and coexist in order to become viable.

    Without this entailing suffering, pain or misery.

     

    May Piety welcome our humility and our sapiential instincts in order to correct, rectify, adapt and remove guilt. And thus, be vehicles of transmission, communication, of balance and solidarity.

    ***

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RUKOUS

Harjoittamamme Rukous ei kuulu mihinkään uskontoon. Uskomme, että Rukous voi olla vapautumisen ja parantumisen väylä. Viitekohtana siinä on Luomakunta - kaikki ne meitä elävöittävät Voimat, joille ei ole tarpeen antaa mitään erityistä nimeä. Usko rukouksen välttämättömyyteen on saanut meidät perustamaan ainoastaan sille omistetun paikan: "Valon Äänen Talon”, joka sijaitsee Baskimaassa, Vizcayassa. Siellä pidetään rukoustapaamisia ja retriittejä.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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