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    El desproporcionado ejercicio de poder que la especie establece en este lugar del universo, con desajustes impresionantes en la producción, en la organización, en la relación de la especie consigo misma y con el entorno, hace –en un principio- que se busquen soluciones a los diferentes conflictos, amenazas, temores… terrores… Se busquen soluciones –se insiste- con los mismos medios que han creado esa devastadora desproporción de explotación de recursos y utilización de medios.

    En esa medida, la resolución no se da ante las inconveniencias que surgen, sino que se incorporan, las nuevas problemáticas, al “nuevo –entre comillas- estilo de vivir”. Y aparentemente, quedan resueltos los problemas.

    El planteamiento es bien simple: desproporción de efectos de poder, creación de perturbaciones de vivir, solución con los recursos que inicialmente se emplearon, resolución aparente, e incorporación de nuevos defectos al estilo de vivir, considerados estos, ya, como normales.

    El Sentido Orante nos advierte a propósito de este planteamiento que, en el ejercicio de nuestro hacer diario, de nuestro compartir, de nuestro convivir, de nuestra relación con los entornos, genera habitualmente conflictos, incomodidades, desacuerdos, combates. A la hora de solventarlos, se recurre al estilo y a los medios con los que se ha creado el problema, con lo cual, la solución es aparente, y la incorporación de ese problema al hábitat cotidiano es la norma, lo normal.

    Consecuentemente, ante las –por empezar por muy poco- ante las incomodidades del vivir, no recurrir a los medios y los recursos que las han hecho posibles, sino más bien buscar y generar nuevas actitudes, que incidirán básicamente en nuestra honestidad, en nuestra humildad, en nuestro testimonio, en nuestras prioridades, en nuestras solidaridades.

    Y ocurre también, en la desesperada, que ante dificultades… –dificultades ya de cierta importancia, no sólo incomodidades-, el humano proceder ya ve que, con los recursos que generaron el problema, con ellos mismos no podemos solucionarlo. Y entonces, ante la dificultad, ante –ya- el drama, se recurre a la exclamación del Milagro, de la fuerza interventora del bien, de las potencias sanadoras invisibles… Podemos citar infinidad de recursos que… para nada se ejercitaron, se vivieron, se sintieron… Pero el desespero ante la prepotencia que no funciona, el recurso –una vez más-, vuelve a ser lo milagroso…

    Y no es que esta actitud sea ni buena ni mala. La situación es que se recurre a ello bajo el criterio de recibir soluciones, arreglos, composturas, sin que ello suponga un claro cambio en nuestra actitud, en nuestra disposición…

    En otras palabras: en cada Llamada Orante se nos sugiere, se nos muestran opciones y actitudes que nos posibiliten un cambio sustancial en nuestra disposición, bajo la consciencia de que ese cambio está avalado, sustentado y mantenido por el Misterio Creador. Y es así como no aparecerá ni la incomodidad, ni la gravedad, ni el desespero, y el ser podrá mantener un equilibrio riguroso, pero ágil y adaptativo.

    Fijarse en cómo hoy estamos viviendo un acontecer que, bajo una óptica, podría ser un proceso gripal, un producto del cambio climático –por ejemplo-. Pero ha pasado a ser una alarma mundial. Lo cual nos hace pensar, de entrada, que la rebelión de los virus ha sido declarada, y éstos, cansados de ser manejados, manipulados, controlados, achicharrados, etc., deciden vengarse.

    ¿Qué medidas se toman…? Las habituales: asustar, asustar…; generar el miedo suficiente como para dejarse controlar, y hacinar a los posibles afectados, aislarlos como apestosos.

    Por supuesto, sobre la causa que genera esa… ¿epidemia?, no se actúa, sino sobre las consecuencias, con lo cual los resultados son mediocres.

    Ante este aparatoso e impresionante movimiento, surgen investigaciones y surgen visiones que no tienen como objetivo ser diferentes a las oficiales, pero sí como que… Y hoy, cuando ya la alarma mundial se ha declarado, se sabe –por estas cosas, ¿no?- que Wuhan, el lugar del inicio de este proceso, tiene en su espacio el laboratorio experimental biológico –uno de ellos- más importante del mundo, en el manejo de virus, bacterias, modificaciones… En definitiva: guerra bacteriológica.

    Claro, no es difícil, ‘conspiranoicamente’, pensar que se les ha escapado un virus… “y ahora no sé qué hacer con él”.

    Pero bueno, consideremos que no, que eso… Sí, está allí el centro especial, pero… eso no tiene nada que ver con lo que está pasando…

    ¡Bueno!…

    Resulta además curioso que en un régimen como el chino –hermético, dictador, opresivo, escurridizo, callado-… de repente saltan las campanas al vuelo, y piden ayuda internacional, y dicen los decesos, los contagiados, las cuarentenas… como si ocurriera en New York. Sospechoso, ¿no? Pero, claro, ya hemos dicho que es algo conspiranoico. “Los ensayos –así llamados- de población”, no son nuevos, pero cada vez son más impresionantes, como éste que estamos viviendo.

    Pero… si bien –así, a escala mundial- podemos decir: “¡Bueno! Tampoco… ¡Esto es una exageración!”… ¡Sí! Sí. Pero ya la tienes en tu consciencia. Ya está… si no el miedo, la inquieta sensación de que algo va mal.

    Esa alarma mundial se convierte en una alarma personal; y en esa alarma personal el sujeto se descompone, se desquicia, se desorienta. No sabe hacia dónde ir.

    Confiado en sus recursos de humanidad, que han logrado este y aquel y el otro logro…, pero no ha conseguido –por el principio de partida, de prepotencia, dominio, importancia, poder-, no ha logrado, el ser, modificar esos parámetros. Y quedan, la sinceridad, la humildad, el sosiego, la calma, la alegría, la convivencia –no seguimos-… quedan como “curiosidades”.

    Y mientras previamente, la propia humanidad, a través de los grandes poderes, nos asustaba con el cambio climático, esto ha pasado a segundo término –¡o a quinto!-. Ahora la preocupación es un coronavirus: entidad viviente que habita habitualmente entre, con y dentro de nosotros, sin ningún problema. Hasta que se lo declara “problema”.

    El estilo de vivir y de estar en las comunidades en donde surge esta alarma es favorecedor, por la especulación, por el híper trabajo, por la híper ocupación, por la híper… Todo “híper”. Además del cultivo sistemático de actitudes insalubres, condiciones medioambientales inadmisibles y un largo etcétera.

    Todo esto hace que el ser… como que se vuelva a mirar a la Misericordia Creadora. Pero no a mirarla como una conversión repentina de nuestro ser, sino como una exigencia lamentable, lastimera y demandante. Hasta el punto de que, en último caso, el último responsable es esa Creación.

    Si por un casual hubiera algún resultado favorable –que los habrá-, no por ello cambiará el estilo y la actitud de humanidad. No.

    Fíjense qué secuencia:

    Clamor por el cambio climático… Preocupación mundial… Prioridad mundial… Puntos suspensivos… Se espera un rato… ¡Ah! Encuentro de Davos. ¡Oh! Planteamiento de los estilos capitalistas: ¡el capitalismo necesita una revisión! –partiendo del capitalismo, claro-. ¡No es justa esta desproporción –y eso lo dice el propio capitalismo- que tenemos! Lo que no dice es que a ellos no les parece justo que no ganen más aún de lo que logran. Y entonces se hace una aparente autocrítica, para en definitiva culpar a los productores de no producir los suficiente. Hábil maniobra.

    Primero, preocupación por la productividad y la contaminación.

    Segundo, preocupación por el desequilibrio social personal.

    Y tercero, por si alguien tenía alguna esperanza: el miedo… ¡por la vida! El miedo por la enfermedad.

    Así que está todo cubierto. Sólo falta una bomba atómica, ¿verdad? Esto ya completaría el panorama. Un escape nuclear importante o un despiste de botones, y…

    En este viaje –digamos momentáneamente- “suicida” de la humanidad –pero de la humanidad mayoritaria; la minoritaria no, porque es la que dirige todos estos procesos-, si hacemos una mirada a la vida y contemplamos nuestra actitud con ella, hacia ella y por ella, indudablemente debemos variar los parámetros en los que se mueve, nos movemos, actuamos… y establecer nuestra confianza “plena” en esa Providencia, en ese Misterio Creador. Entablar esa sintonía orante, meditativa, contemplativa, de tal forma y manera que tenga una operatividad cotidiana… y nos brinde nuevas creaciones; ¡que se brindan diariamente!, pero no se ven, no se usan, no se emplean, no se descubren, no se aceptan.

    Por ello, el diario convivir orante es el recurso que nos va a orientar hacia actitudes que, sin duda, nos van a bajar del pedestal de humanidad prepotente, dominante, poderosa, vencedora, triunfante…, para colocarnos ya de entrada, ante lo orante, meditativo y contemplativo, como… como seres de minúscula importancia. Pero, evidentemente, de significativa incidencia sobre todos los procesos de vida.

    Desde nuestra insignificancia, actuamos e incidimos sobre todos los aconteceres. Insignificantemente. Pero... la suma de insignificancias se hace significativa.

    Es… es difícil encontrar… las palabras exactas que lleguen a la consciencia.

    Es… de urgente necesidad –véase: “¡ahora!”- responderse en otra frecuencia que no sea la que marcan las costumbres, las leyes, las normas, las imposiciones, las amenazas, los miedos, las mentiras....

    Estamos inmersos en un Universo Creador, desbordante. Nuestra consciencia de vida debe estar en permanente agradecimiento y, consecuentemente, en una actitud de… humildad y sumisión a las señales y orientaciones; que ese insólito acontecer, la vida, se produce como consecuencia de lo que primitivamente entendemos como AMOR, y que difícilmente nos desarrollamos en él.

    Al escuchar, contemplando y meditando, el verbo orante, nos situamos en la perspectiva Creadora. Y, con ella, en una creatividad… complaciente, dedicada, decidida, ¡plena!

    ***

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    The disproportionate exercise of power that the species establishes in this place of universe, with incredible imbalances in production, in organization, in the relationship of the species with itself and with the environment, causes –for starters– to search for solutions to different conflicts, threats, fears… terrors… Solutions are sought –we insist- with the same means that have created that devastating disproportion of resource exploitation and use of means.

    To that extent, the resolution is not given to the inconveniences that arise, but the new problems are incorporated into the "new –quotation marks- style of living." And apparently, the problems are solved.

    The approach is very simple: disproportion of power effects, creation of disturbances of living, solution with the resources that were initially used, apparent resolution, and incorporation of new defects in the style of living, considered these, already, as normal.

    The Prayer Sense warns us about this approach that, in the exercise of our daily work, of our sharing, of our living together, of our relationship with the environments, it usually generates conflicts, discomforts, disagreements, and fights. When time comes to solving them, the style and means with which the problem has been created are used, whereby the solution is apparent, and the incorporation of that problem into the daily habitat is the norm, the normal.

    Consequently, before the –to begin with very little- before the inconveniences of living, not resorting to the means and resources that have made them possible, but rather to seek and generate new attitudes, which will basically affect our honesty, our humility, our testimony, our priorities, our solidarity.

    And it also happens, in despair, that in the face of difficulties... –difficulties of some importance, not only discomfort-, the human proceeding already sees that, with the resources that generated the problem, with them we cannot solve it. And then, given the difficulty, in the face of –already- the drama, we claim the Miracle, the intervening force of good, the invisible healing powers... We can mention countless resources that... were not exercised, lived, or felt, at all... But despair in the face of arrogance that does not work, the resource –once again- is miraculous...

    And this attitude is neither good nor bad. The situation is that one resorts to it under the criteria of receiving solutions, arrangements, and composures, without any implication of a clear change in our attitude, in our disposition...

    In other words: in each Prayer Call we are suggested, we are shown options and attitudes that allow us a substantial change in our disposition, under the awareness that this change is supported, supported and maintained by the Creator Mystery. And that is how neither discomfort, nor gravity, or despair will appear, and the being will be able to maintain a rigorous, but agile and adaptive balance.

    Look at how we are living today an event that, under a point of view could be a flu process, a result of climate change –for example. But it has become a worldwide alarm. Which makes us think, to begin with, that the rebellion of the viruses has been declared, and these, tired of being handled, manipulated, controlled, burned, etc., they decided to take revenge.

    What measures are taken...? The usual ones: scare, scare…; generate enough fear to let yourself be controlled, and to pile up the possible affected ones, isolate them as if they were stinky.

    Of course, about the cause that generates that… epidemic?, it is not acted upon, but on the consequences, so the results are mediocre.

    Faced this spectacular and amazing movement, investigations arise and visions arise that are not intended to be different from the official ones, but rather as… And today, when already the worldwide alarm has been declared, it is known –by chance it seems- that Wuhan, the place where this process began, has the most important biological experimental laboratory in the world –one of them- managing viruses, bacteria, modifications... In short: bacteriological warfare.

    Of course, it is not difficult, "conspiratorially," thinking that a virus has escaped... "and now I don't know what to do with it."

    But well, let’s consider, that it is not... Yes, it is there the special centre, but... that has nothing to do with what is happening...

    Good!…

    It is also curious that in a regime such as the Chinese –hermetic, dictatorial, oppressive, elusive, quiet-... suddenly the bells were set ringing, and they ask for international help, and they talk about deaths, infected, quarantines... as if it happened in New York. Suspicious, right? But, of course, we have already said that it is something of conspiracy. “The –so-called- experiments of population”, are not new, but they are increasingly shocking, like this one we are living.

    But... although –worldwide- we can say: “Ok! No... This is an exaggeration!”… Yes! Yes. But you already have it in your consciousness. It is there... if not fear, the restless feeling that something is wrong.

    The world alarm becomes a personal alarm; and in that personal alarm the subject decomposes, becomes deranged, disoriented. He doesn't know where to go.

    Confident in his resources of humanity, that have achieved this and that and the other achievement..., but the being has not achieved –by the starting point, of arrogance, dominance, importance, power-, he has not been able, to modify those parameters. And, sincerity, humility, peace, calmness, joy, coexistence –we do not continue-... remain as "curiosities".

    And while previously, humanity itself, through the great powers, frightened us with climate change, this has passed to second place –or to fifth!-. Now the concern is about coronavirus: a living entity that habitually lives among us, with and within us, without any problem. Until it is declared a "problem”.

    The style of living and being in communities where this alarm arises is favourable, due to speculation, hyper work, hyper occupation, hyper... Everything “hyper”. In addition to the systematic cultivation of unhealthy attitudes, unacceptable environmental conditions and much more.

    All this makes the being... turn to the Creative Mercy again. But not looking at it as a sudden conversion of our being, but as an unfortunate, pitiful and demanding demand. To the point that, ultimately, the last responsible is that Creation.

    If, by chance, there were any favourable results –and there will be- it will not change the style and attitude of humanity. It won’t.

    Notice the sequence:

    The clamour for climate change... Global concern... Global priority... Ellipses... Wait for a while... Ah! Davos meeting. Oh! Analysis of capitalistic styles: capitalism needs a revision! –starting from capitalism, of course-. The disproportion we have is not fair –and that is what capitalism itself says–! What it doesn’t say is that they don't think it's fair they don't earn even more than what they do. And then an apparent self-criticism is done, to ultimately blame the producers for not producing enough. Skilful manoeuvre.

    First, concern about productivity and pollution.

    Second, concern about personal social imbalance.

    And third, in case anyone had any hope: fear... for life! Fear of disease.

    So everything is covered. Only one atomic bomb is missing, right? This would already complete the picture. A major nuclear escape or a button-off, and...

    On this “suicidal” –let's say momentarily- trip of humanity –but the majority not the minority of humanity, because it is the one that directs all these processes-, if we look at life and contemplate our attitude with it, towards it, and for it, we must undoubtedly vary the parameters in which it moves, we move, we act... and to establish our “full” confidence in that Providence, in that Creator Mystery. Engage that prayerful, meditative, contemplative tuning, so it has a daily efficiency… and gives us new creations; they are offered daily!, but they are not seen, they are not used, they are not spent, they are not discovered, they are not accepted.

    Therefore, the daily living prayer is the resource that will guide us towards attitudes that, without a doubt, will lower us from the pedestal of arrogant, dominant, powerful, victorious, triumphant humanity..., to place us, to start with, before the prayerful, meditative and contemplative, as... as beings of tiny importance. But, obviously, of significant incidence on all life processes.

    From our insignificance, we act and influence all events. Insignificantly. But... the sum of insignificances becomes significant.

    It's... it's hard to find... the exact words that reach the consciousness.

    It is... urgently needed –see: "now!"– to respond ourselves on a frequency other than the one marked by customs, laws, norms, impositions, threats, fears, lies...

    We are immersed in a Creator Universe, overflowing. Our consciousness of life must be in permanent gratitude and, consequently, in an attitude of… humility and submission to signs and orientations; that unusual occurrence, life, occurs as a result of what we primitively understand as LOVE, and that we hardly develop ourselves in it.

    By listening, contemplating and meditating, the praying verb, we place ourselves in the Creative perspective. And, with it, in a creativity... complaisant, devoted, determined, full!

    ***

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    Y al acudir a la Llamada Orante, nos disponemos sin expectativas, pero con expectación. 

    Nos disponemos sin ganancias, pero con ilusión. 

    Nos disponemos con humildad, sin logros. 

    Nos disponemos dispuestos… a la escucha complaciente.

    Una escucha complaciente que no supone obligación, ni obediencia, ni mandato, ni orden.

    Una escucha complaciente que supone… ¡alivio!

    Con esa disposición, los agobios y las fatigas –esas que ‘prejuician’, condenan, preocupan, y están en discusión interna o en radicalismos impositivos-… todo ello se… se precisa que al menos ¡se aplace!

    Se aplace para entrar en lo ilimitado; para entrar en lo infinito. Para entrar, desde aquí, en lo sensitivo, a lo sensible, más allá de nuestra corporeidad.

    Acudir a la Llamada Orante implica una consciencia ilimitada ante lo “inconmensurable” –no medible- de la Creación, sea cual sea la opinión sobre ella; que, en cualquier caso, será una opinión… no muy lejos sino lejísimos, de lo que es la Creación.

    [1]Para andar por casa, unos se afilian a… el disparo del Big Bang; otros se refugian en la actuación de una divinidad… con muchas características, ¡tantas!, humanas, que sorprende. 

    ¡A ver si cualquier día vamos a ver a Paco o a Antonio haciendo una Creación: el primer día crea una escopeta; el segundo, un cañón; el tercero, un invernadero; el cuarto, una lagartija gigante; el quinto, un charco; el sexto… ¡¡uf!!, un monumento; y el séptimo… ¡a descansar, claro! 

    Cualquier parecido con el Génesis es pura casualidad.

    Pero sí que está, el humano proceder, en esas batallas de sentirse el privilegio de la vida en este inmenso Universo.

    ¡Y se debaten, con razones y con inquinas, las lógicas y las historias!… –¡y qué vergüenza!, ¿no?-, mientras aumentan los ricos y “progresan” los pobres –por ejemplo-. Lo de “progreso” quiere decir que aumenta el número de pobres. 

    Se podría decir que el número de ricos es limitado. El número de pobres y miserables es ilimitado.

    El Sentido Orante nos “coloca” –digámoslo así- entre los pobres. Sí; aquellos que se dan cuenta de que están en una inmensidad que no soporta la razón ni la lógica. Y que los elementos propios, como especie, hasta ahora sólo sirven para conquistar, dominar, controlar y ‘egocentrizar’ y ‘egolatrar’ la actividad humana.

    Pareciera por un momento –¿verdad?- que no existen las estrellas, ni otras galaxias, ni novas, ni súper novas, ni enanas marrones, ni enanas blancas, ni agujeros negros, ni… ¡No! Es tal la constricción ‘sobérbica’ –¿sobérbica?, debe de existir- que tiene el ser de humanidad, que el ombligo se junta con la boca.

    Esto es casi un koan, ¿eh? Casi.

    Sabemos, desde la pobreza, que el Sentido Orante nos llama ante su Bondad, ante sus Providencias, ante sus Misericordias, ante sus Piedades. Porque, al situarnos ante ellas como pobre expresión –¡pobrísima!- de lo que puede ser la Creación en la que cada ser está inmerso, el recurrir a esas palabras es… lo más cercano a agradecer el amanecer, a agradecer el canto de los pájaros, a agradecer el sentirse “posible”, a agradecer el poder seguir nadando, sin hundirse en la miseria de lo que nos pasa, de lo que nos ocurre, de lo que nos ocurrió, de lo que nos dijeron. Es lo más cercano que tenemos desde nuestra pobreza, al buscar sentir la Misericordia, la Bondad, la Providencia…, la ternura de la nieve, la calma del riachuelo, la nostalgia viva de las nubes…

    ¡Ay!... Entrar ante esa llamada… es piedad; que debemos aplicarla en nuestras condenas, en nuestros momentos de acusación, en nuestros instantes de incapacidad o torpeza que podamos egoístamente sentir. Sí, “egoístamente”, porque ya el hecho de percibir esas autoagresiones nos debe despertar hacia capacitaciones que no… que no ‘egolatricen’ nuestros pesares. ¡Ay! Que si por un instante los referenciamos con otros, seríamos casi ángeles o arcángeles. 

    ¿Que se interpreta esto como un consuelo? Bien. ¿Hay alguna maldad en consolarse? ¿No es acaso el consuelo un proyecto de modificación, una intención sanadora? ¿No consolamos acaso, al niño, cuando pierde su pelota? ¿Debemos prohibirlo racionalmente?

    La Llamada Orante nos… ‘con-lleva’ –sí, es su intención- a otros aires sin agonías, sin amenazas, pero no nos aparta de nuestro estar. No. No nos aparta de nuestro estar. Destila –la Llamada Orante- fragancias, para que… amplifiquemos nuestra consciencia de vivir y descubramos esa convivencia con todo lo creado.

    Que el amanecer sea, desde la óptica Orante, una nana, una nana… ¡de despiertos!… 

    Y podamos, sin vergüenza, exclamar:

     “Y a la nana naniiita,

    Naniiita eeeaaaa...

    Despierta al lucero del alba,

    que te admira

    ¡Ay!, que te admiraaaa”.

    Ese lucero del alba, sí, que parece admirarnos anunciándonos que estamos inmersos en el Misterio. Pero… ¡el Misterio que no oprime! Que nos deja balbucear en los secretos. Pero es un Misterio ¡tan acogedor!, que no… ¡no impide!

    ¿Acaso el bebé es consciente –cuando la madre o el padre le acogen, le abrazan, le susurran o le cantan-… ¡es consciente de todo el candor que le están ofreciendo!, ¡que le dan!, ¡y que necesita!? ¿Es consciente de ello? ¿Se inquieta por preguntar cuánto durará, cómo será...? ¿O más bien se complace, sonríe con su mueca, el bebé, y se acomoda… buscando las vueltas de nuestros torpes brazos?

    No, no crecemos ante la Creación. No nos hacemos adultos, mayores… Somos, ante el Misterio Creador, unos recién nacidos, unos “amanecidos”, unos… “vivientes por amor”… o “por un amor” –por ponerle el nombre a algo que no lo tiene-.

    ¡Ay! Ya llegan –¡sí!, ya llegan- las promesas. Sí: esas que pululan cada vez que se inicia un ciclo, y que surgen de intención y de… ¡ganas! Pero que habitualmente sólo cuentan con el sacrificio, el esfuerzo, el trabajo –en definitiva, la importancia personal- para lograr dejar de beber, dejar de fumar, ganar más dinero, emigrar, conseguir tal poder o tal otra cosa…; que en sí no es ni bueno ni malo, pero… al surgir alejado de la Creación, como importancia personal propia, año tras año fracasan… en mayor o menor medida. Y culmina con la frase tétrica de la importancia personal: “¡Es que no puedo!... Es que no puedo…”.

    ¡Siempre con el poder a cuestas! ¡Siempre con la potencia personal: si puedo o no puedo!

    ¿No… no puede surgir la ocurrencia –ahora que estamos en un momento orante- de someter –¡sin sometimiento, simplemente como muestra!- nuestras promesas de cambio, de evolución, de ¡actitud!…, no podemos mostrarlas a la Clemencia, a la Bondad, a la Providencia, a la Piedad… ¡que evidentemente se da en este Universo, para que se dé la vida!?

    ¿Y no será que, cuando así lo hacemos, no se precisa del sacrificio, del dolor, de la renuncia, del “pero”, del “¡no puedo!”? 

    Y al desplazar esa importancia personal, entran la Misericordia, la Bondad, la Piedad…; que –insistimos- son palabras que pretenden acercarnos al Misterio de la Creación, pero que se quedan cortas, sin duda. ¡Pero se hacen grandes y evidentes!, cuando nos abrimos a ellas.

    Y sin perder nuestras capacidades, nuestros recursos, nuestros medios, abordamos las expectativas, las promesas, con la firme decisión de que, si son precisas, si tenemos consciencia de necesidad de ellas, al mostrarlas, y al perder nuestro criterio de poder para “conseguir o no”, si nos sabemos situar en esa dimensión, “sin duda”, la promesa se cumplirá, se desarrollará.

    Y ya que se duda tantas veces de la confianza en uno mismo y de la confianza en los demás, y se está en la duda, mostremos a lo que nos llama –el Sentido Orante-, nuestras necesidades, como si el Misterio no las supiera. ¡Porque somos pobres!

    Somos pobres, de esa pobreza que no precisa, que no se ata, que no reclama…; que siente un inmenso agradecer cuando bebe agua, cuando prueba bocado o cuando puede reposar en calma.

    Ejercitemos esa pobreza, esa humildad… en su belleza, que nos permite acercarnos los unos a los otros. Abramos el muestrario ¡sincero!, de lo que precisamos.

    Sintamos –¡por un instante, al menos!- que la consecución –sin ganancia, pero la consecución- de esa promesa, de esa necesidad, ¡no está en nuestras manos! 

    Somos actores, pero el libreto, la obra… es un misterio que se derrama en todo momento. 

    Y por un instante, ¡dejemos de ser quien somos!, y simplemente mostremos nuestras aspiraciones, que no sean –obviamente- a costa de sufrimientos, de dolores o de daños a otros, sino que sean… esas aspiraciones que tantas veces nos avergüenzan al pensarlas, o que tantas veces hemos fracasado en pretender lograrlas.

    Que el retorno de lo mundano, de lo cotidiano, de lo que se lleva entre manos, se encuentre con esa luminaria de la Providencia, de la Misericordia, de la Bondad, de la Piedad… 

    Dispuestos a sentirnos removidos hacia otras perspectivas, ¡pero complacidos!, ¡complacientes!…

     

    [1] “Para andar por casa”: expresión calificativa que se aplica a las cosas que no son muy rigurosas o no están hechas con mucho cuidado.

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    And when we go to the Prayer Call, we are ready with no prospect, but with expectation.

    We dispose ourselves without profits, but with enthusiasm.

    We dispose ourselves with humility, without achievements.

    We are willing... to listen complacently.

    A complaisant listening that does not imply obligation, or obedience, or mandate, or order.

    A complaisant listening that supposes… relief

    With this disposition, the stress and fatigue –those who ‘prejudice’, condemn, worry, and are in internal discussions or imposed radicalisms-... all this... it is necessary at least to be postponed!

    To be postponed to enter into the unlimited; to enter into the infinite. To enter, from here, into the perceptive, the sensitive, beyond our corporeal nature.

    Attending the Prayer Call implies an unlimited awareness of the "immensurable" –not measurable- of Creation, whatever the opinion about it; that, in any case, it will be just an opinion... not far but very far away, from what Creation is.

     To not get complicated, some people join... the Big Bang idea; others take refuge in the performance of a divinity... with many human characteristics, so many!, that surprises.

    Let's see if one day we go to see Paco or Antonio doing a Creation: on the first day he creates a shotgun; the second day, a cannon; the third, a greenhouse; the fourth, a giant lizard; the fifth, a puddle; the sixth... ugh!, just a monument; and the seventh... to rest, of course!

    Any resemblance to Genesis is pure coincidence.

    But yes, the human conduct is in those battles of feeling the privilege of life in this immense universe.

    And the logic and the stories are discussed, with reasons and aversions!... –and what a shame!, right?-, while the number of rich people increase and the poor "progress" –for example. "Progress" means that the number of poor people increase.

    You could say that the number of rich people is limited. The number of poor and miserable is unlimited.

    The Prayer Sense "places" us –let's say so- among the poor. Yes; those who realize they are in an immensity that cannot bear reason or logic. And the very elements, as a species, so far, only serve to conquer, dominate, control and ‘egocentrize’ and ‘egomaniaze’ human activity.

    It seems for a moment –right?- that there are no stars, no other galaxies, no novae, no supernovae, no brown dwarfs, no white dwarfs, no black holes, no... No! Such is the arrogant constriction –arrogant?- that the being of humanity has, that the navel meets the mouth.

    This is almost a koan, huh? Almost.

    We know, from poverty, that the Prayer Sense calls us to its Goodness, before its Providences, before its Mercies, before its Pieties. Because, placing ourselves before them as a poor expression –very poor!- of what Creation in which each being is immersed may be, resorting to those words is... the closest thing to being thankful for the dawn, thankful for the song of birds, thankful for feeling "possible", thankful to be able to carry on swimming, without sinking into the misery of what happens to us, what is going on around us, of what happened to us, , of what they told us. It is the closest we have from our poverty, seeking to feel Mercy, Goodness, Providence..., the tenderness of the snow, the calmness of the brook, the living nostalgia of clouds…

    Oh!... Entering into that call... is mercy; that we must apply in our condemns, in our moments of accusation, in our moments of incapability or clumsiness that we could selfishly feel. Yes, "selfishly", because the fact of perceiving those self-aggressions should wake us up to training that does not... not "self-restrict" our sorrows. Oh! If for a moment we reference them with others, we would be almost angels or archangels.

    Is this interpreted as a comfort? All right. Is there any evil in comforting yourself? Isn't consolation a modification project, a healing intention? Do we not comfort the child when he loses his ball? Should we ban it rationally?

    The Prayer Call us... ‘en-tails’ –yes, it is its intention- other airs without agonies, without threats, but it does not separate us from our being. No. It does not separate us from our being. It distils –the Prayer Call- fragrances, for us to... amplify our awareness of living and discover that coexistence with everything created.

    Let the dawn be, from the praying point of view, a lullaby, a lullaby… of awaken ones!...

    And we can, without shame, exclaim:

    “And to nanny nanny,

    Naniiita eeeaaaa ...

    Wake up the morning star,

    that admires you

    Oh, that admires you”.

    That morning star, yes, that seems to admire us by announcing that we are immersed in the Mystery. But... the Mystery that does not oppress! That lets us babble in secrets. But it is a Mystery, so cosy! It doesn't… it doesn't impede!

    Is perhaps the baby aware –when the mother or the father welcome him, hug him, whisper or sing to him-... is he aware of all the candour they are offering him!, that they give him!, and he needs!? Is he aware of it? Is he restless asking how long it will last, how is it going to be...? Or rather he is pleased, smiles with his grimace, the baby, and accommodates himself... looking for the turns of our clumsy arms?

    No, we do not grow in the face of Creation. We do not become adults, elders... We are, in the face of the Creator Mystery, some new-borns, some "dawned", some... "living for love"... or "for a love" –just to name something that doesn’t have a name.

    Oh! Yes! The promises are coming –yes! Yes: those that swarm every time a cycle starts, and that arise from intention and from... will! But they usually only count with sacrifice, effort, work –in short, personal importance- to manage giving up drinking, quit smoking, earn more money, emigrate, get such power or something else...; which in itself is neither good nor bad, but... as it emerges away from Creation, as its own personal importance, year after year they fail... to a greater or lesser extent. And it culminates with the gloomy sentence of personal importance: "I can't!... I can't...".

    Always with the power on the back! Always with personal power: whether or not I can!

    No... couldn’t the idea arise –now that we are in a prayerful moment- to submit –without submission, simply as a sample!- our promises of change, of evolution, of attitude!..., cannot we show them to Clemency, to Goodness, to Providence, to Piety... that evidently occurs in this Universe, for life to happen!?

    And isn't it that, when we do so, sacrifice, pain, renunciation of "but", of "I can't!" is not required?

    And by shifting that personal importance, Mercy, Goodness, Piety comes in...; that –we insist- they are words that seek to bring us closer to the Mystery of Creation, but no doubt words remain short. But they become big and obvious!, when we open ourselves to them.

    And without losing our capabilities, our resources, our means, we address expectations, promises, with the firm decision that, if they are accurate, if we are aware of their need, by showing them, and by losing our criteria of power “to achieve or not”, if we know how to place ourselves in that dimension, “without a doubt”, the promise will be fulfilled, it will develop.

    And since one doubts so many times of confidence in oneself and others, and one is in doubt, let's show to what it calls us –the Sense of Prayer- our needs, as if the Mystery did not know them. Because we are poor!

    We are poor, of that poverty that has not needs, that does not tie up, that does not claim…; it feels immensely grateful when it drinks water, when he tries a snack or when he can rest calmly.

    Let's practice that poverty, that humility... in its beauty, which allows us to get closer to each other. Let's open the sincere sample!, of what we need.

    Let’s feel –for a moment, at least!- that the achievement –without profit, but the achievement- of that promise, of that need, is not in our hands!

    We are actors, but the script, the play... is a mystery that spills out at all times.

    And for a moment, let's stop being who we are!, and simply show our aspirations, that they are not –obviously- at the expense of suffering, pain or harm to others, but they are... those aspirations that so often embarrass us just to think about them, or so many times we have failed pretending to achieve them.

    May the return of the mundane, of the quotidian, of what we are up to, meet that luminaire of Providence, Mercy, Goodness, Piety...

    Willing to feel removed to other perspectives, but pleased!, complaisant!...

    ***

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  •  

    Y en la consciencia habitual a la que la humanidad ha llegado, es posible describir y analizar –bajo la óptica de razones, de efectos, de causas-… cualquier acontecer.

    Y encontrar, obviamente, las causas, los responsables o los culpables… o los orígenes por los cuales tal política va mal, tal economía no florece, tal idea no es viable… 

    Y se habla, como si el mundo fuera de “otros”. Como si la responsabilidad de lo que transcurre fuera exclusivamente de aquellos o de los otros. El sujeto analizador se excluye: “Esto va mal, esto no debe ir así, esto no creo que sea lo más adecuado…”, y un largo etcétera. Pero ¿y qué participación tiene el analizador? 

    Cuando se produce la Llamada Orante, ésta nos reclama a cada ser, en su papel y en su proceso, como parte integrante de una consciencia grupal, colectiva, de país, de universo… –depende de cómo se quiera ver-. Pero es… –bajo el Sentido Orante- es evidente que cada uno tiene una participación en todo lo que transcurre.

    Evidentemente, esa participación no significa que sea el causante. Puede ser el que evita que… o el que intenta evitar que pase esto o aquello. Pero lo más significativo es que debemos recuperar nuestro estar, nuestro hacer, como parte integrante… –y cada uno lo evaluará- como parte integrante de lo que transcurre, de lo que está ocurriendo. Que luego se evaluará como “bueno”, “malo”, “regular”…

    El compromiso del ser, ante el vivir… no es excluyente, es incluyente; está incluido en lo que transcurre, en lo que sucede. Y en la medida en que dejamos de inculpar, y nos incluimos como sucesos, como aconteceres, realizando X funciones, además de no ser ajenos a lo que acontece, crecerá en el ser una consciencia de totalidad, de compromiso con lo vital.

    Bajo el Sentido Orante nos preguntamos: 

    “¿Qué función me corresponde? ¿Qué función me hace partícipe en el vivir de mi comunidad, de mi grupo, de mi localidad, de mi país… etc.?”.

    Porque en cada ser está incluido todo. Y el todo –que no llegamos a recoger- tiene nuestra parte, nuestra posición.

    Y así, la resultante no será señalar culpables, sino señalarse como partícipe de lo que transcurre, en la función que sintamos que nos corresponde; que será a favor, que será en contra, que será indefinida, indecisa… pero no, excluyente.

    Nada ocurre sin la participación de todas las partes.

    Ni la más tenue brisa que hace moverse una hoja… se da sin la participación de todo.

     

    No hay “algo” que suceda por su propia identidad…; aislado.

    Todos los seres vivos se precisan. Y, a su vez, todo ello es producto de la confabulación de un Misterio.

    Si hacemos consciencia de nuestra implicación, esta consciencia nos llevará a darnos cuenta de esa participación –por decir algo que no sabemos-, de esa presencia… de Misterio, de Providencia, de Bondad, de Misericordia, de Piedad, de Condescendencia, de Auxilio.

     

    Reconocernos en nuestro hacer; vernos en la participación de lo que acontece; sentirnos en la inmersión en el Universo… y ¡ver!, amplificando nuestra consciencia, que el vivir no es consecuencia de los elementos que integran lo que llamamos “vida”, sino que es la expresión de una “influencia” –llamémoslo así- que hace posible el desarrollo de esos elementos y que los lleva hacia una función; el reconocer en nosotros los talentos y nuestras capacidades –y, con ello, la permisividad o no de que acontezca esto o aquello- nos dispone a empezar a leer ese… –permitamos la palabra- ese “Genoma Creador”, empezar a leer la intervención permanente… de ese lenguaje que se expresa esquivamente, para el grado de consciencia que tenemos.

    Y, hablando de ese estado de consciencia, se nos pide –en el Sentido Orante- que acrecentemos la atención, la alerta, la alarma en ocasiones, cuando nos creemos protagonistas o excluyentes… para ver –sensitiva, emocional e inteligentemente, de forma humilde, honesta y sumisa- la mano Creadora, la mano Misteriosa que nos… sitúa.

    En estos tiempos de ganancias, de pérdidas, de individualismos, radicalismos, cada partícula es responsable de esos aconteceres.

    Y si cada partícula de vida, consciente de su participación, amplifica sus sentidos tratando de descifrar el porqué, estaremos –en esa medida de ejecución- en una consciencia verdaderamente liberadora.

    Puesto que podríamos resumir diciendo: Todo transcurre con independencia de nuestro hacer. ¡Curioso!

    Empezábamos por culpabilizar o responsabilizar a otros, excluyéndonos. Luego, reconociendo nuestra participación en lo que acontece. Luego, dándonos consciencia de que hay algo más: Misterio Creador. Y culminando liberadamente, sabiendo que todo lo anterior es cierto, pero que nada de lo anterior sucede sin la presencia del Misterio.

    De no ser actor, a ser actor, a ser partícipe, a ser descubridor, a ser… nada.

    Liberado. 

    Pero a la vez –y ahí está un reclamo orante-, ¡pero a la vez no puedo dejar de ser el que soy! Porque es parte de ese no-ser.

    No es fácil de intelectualizar, y se presta a la polémica y a la disquisición racional, lógica, filosófica y… teológica, incluso. 

    Es más bien un estado de… podríamos llamar “supra-consciencia” –por seguir los parámetros de “más”, “menos”-… lo que nos lleva a la conclusión de que somos nada, pero somos. Y todo sucede por un Misterio Creador… inabordable e inabarcable por nuestro actual estado de consciencia. Pero que podemos sentirlo y percibirlo si nos abrimos “a”… Y en esa medida, liberarnos de ser la causa, el efecto, el culpable, el inocente…

    Quizás, como expresión de resumen cotidiano, eso que se suele decir: “Que sea lo que Dios quiera”, debería acrecentarse con la palabra “sin duda”

    Sin duda será, es, lo que el Misterio crea.

    “Del dicho al hecho hay un trecho”, se dice, ¿no? Y puedo decirlo como retahíla, como recurso dudoso y de azar… o puedo inmiscuirme. Inmiscuirme en ello.

    Y ver, en todo lo que puedo percibir, el hacer invisible creador…; mágico.

     

    Inmensa Gracia se percibe, cuando el ser se sabe, cuando nos sabemos… bajo la cobertura, bajo la complacencia Creadora.

    Los obstáculos, dejan de serlo. Las angustias, los apegos, las reclamaciones, las exigencias, dejan de contar…

    La confianza plena empieza a aflorar…

    Y la sensación de que todo se gesta en Amar… 

    Y no saber lo que es, pero no precisar conocerlo, sino ¡sentirlo!

    Qué distinto el sabernos consecuencia, y no ser la consecuencia.

    ***

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  •  

    And in the usual consciousness that humanity has reached, it is possible to describe and analyze –from the perspective of reasons, of effects, of causes-... any event.

    And obviously finding the causes, the responsible ones or the guilty ones... or the origins for which such a policy is going wrong, such an economy does not flourish, such an idea is not viable...

    And one speaks, as if the world were of "others". As if the responsibility for what happens was exclusively of those or of the others. The analyzer subject excludes himself: "This is going wrong, this should not go like this, I do not think this is the most appropriate...", and a long etcetera. But what participation does the analyzer have?

    When the Prayer Call is produced, it claims each being, in its role and in its process, as an integral part of a group, collective, country, universe consciousness... –it depends on how you want to see it-. But it is... –under the Prayer Sense- it is evident that each one has a participation in everything that happens.

    Obviously, that participation does not mean that one is the cause. It may be the one that prevents... or the one who tries to prevent this or that from happening. But the most significant thing is that we must recover our being, our doing, as an integral part... –and each one will evaluate it- as an integral part of what is happening, of what is going on. That will then be evaluated as "good", "bad", "so-so"...

    The commitment of the being, in the face of living... is not excluding, it is inclusive; It is included in what happens, in what is going on. And to the extent that we stop blaming, and include ourselves as events, as happenings, performing X functions, and also not to be oblivious to what happens, it will grow in the being a consciousness of wholes, of commitment to the vital.

     Under the Prayer Sensewe we wonder:

    “What function corresponds to me? What role makes me a participant in the living of my community, my group, my locality, my country... etc.?”.

    Because every being everything is included. And the whole –that we don't manage to gather- has our part, our position.

    And so, the result wont be to identify guilty ones, but to be identify ourselves as participants of what is happening, in the roll we feel corresponds to us; that will be in favor, that will be against, that will be undefined, indecisive... but not, excluding.

    Nothing happens without the participation of all the parts.

    Not even the slightest breeze that moves a leaf... happens without the participation of the whole.

    There is no “nothing” that happens because of its own identity...; isolated.

    All living things are required. And, at the same time, all this is the result of the confabulation of a Mystery.

    If we become aware of our involvement, this awareness will lead us to realize that participation –just to say something we do not know- of that presence... of Mystery, Providence, Goodness, Mercy, Piety, Condescension, Help.

    Recognizing ourselves in our doing; seeing oursevelves in the participation of what happens; feeling ourselves in the immersion in the Universe... and seeing!, amplifying our consciousness, that living is not a consequence of the elements that integrate what we call "life", but it is the expression of an "influence" –let's call it so- that makes possible the development of those elements and that leads them towards a role; recognizing in us the talents and our abilities –and, with it, the permissiveness or not of this or that happening– it places us to start reading that... –let us allow the word- that "Creator Genome", start reading the permanent intervention... of that language that is expressed elusively, for the degree of consciousness we have.

    And, speaking of that state of consciousness, we are asked –in the Praying Sense- to increase attention, alertness, alarm at times, when we believe we are protagonists or exclusives... to see –sensitively, emotionally and intelligently, in a humble, honest and submissive manner- the Creative hand, the Mysterious hand that... places us.

    In these times of gains, losses, individualisms, radicalisms, each particle is responsible for those events.

    And if every particle of life, conscious of its participation, amplifies its senses trying to decipher why, we will be –in that measure of execution- in a truly liberating consciousness.

    Since we could summarize by saying: Everything happens independently of our doing. Curious!

    We started by blaming others, excluding ourselves. Then, recognizing our participation in what happens. Then, realizing that there is something else: Creator Mystery. And liberatingly culminating, knowing that all the foregoing is true, but that none of the above happens without the presence of the Mystery.

     From not being an actor, to being one, to being a participant, to being a discoverer, to being... nothing.

    Liberated.

    But at the same time –and there is a praying claim- but at the same time I cannot stop being who I am! Because it is part of that non-being.

    It is not easy to intellectualize, and it gives way to controversy and rational, logical, philosophical and even... theological disquisition.

    It is rather a state of... we could call it “supra-consciousness” –to follow the parameters of “more”, “less”-… which leads us to the conclusion that we are nothing, but we are. And everything happens due to a Creator Mystery... unapproachable and unattainable due to our current state of consciousness. But that we can feel it and perceive it if we open "a"... And to that extent, free ourselves from being the cause, the effect, the guilty, the innocent...

    Perhaps, as an expression of a daily summary, what is usually said: "Whatever God wants”, should be increased by the word "no doubt".

    It will ,no doubt be, is, what the Mystery believes.

     “Saying and doing are two different things", it is said, is it not? And I can say it as a string, as a doubtful and random resource... or I can get involved. Get involved in it.

    And see, in everything I can perceive, the invisible creator doing...; magical.

     

    Immense Grace is perceived, when the being knows, when we know... we are under the cover, under the Creator complaisance.

    The obstacles cease to be. The anguishes, the attachments, the claims, the demands, stop counting…

    Full confidence begins to emerge...

    And the feeling that everything is brewing in Love...

    And not knowing what it is, but not needing to know it, but feel it!

    How different is to know us like consequence, and not being the consequence.

    ***

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  •  

    Sensibles a un pensamiento… 

    Sensibles a un roce…

    Sensibles a una mirada…

    Sensibles… a palabras.

    El vivir es sensible. Y en su sensible percepción, configura imágenes, establece secretos, guarda en escondites… recuerdos, y almacena posibles. Muchos posibles.

    Sensible a su orden, al orden que marca una idea, que dice que el año languidece. También que el día amanece.

    Se hace sensible a las propias capacidades que establece el ser con su medio, con sus éxitos, con sus fracasos… Y aunque sepa –inteligentemente- que todo ello es… ficticio, lo mantiene como una forma de tener un reino: el reino del año, el reino del día, el reino del mes, el reino de la compra, el reino del descanso, el reino de la vigilia…; el reino de “me gusta”, el reino “no me gusta”, el reino del celo, el reino del recelo… ¡Ay!...

    Si sensiblemente se exige… bajo la perspectiva de la sensibilidad, nuestro reino    –ciertamente- no es de este mundo.

    No es de “usar y tirar”, de enredarse, desenredarse, deshilacharse y progresivamente arrugarse y… probar y probar, como si así surgiera la suerte.

    Pero parece ser que no es tan fácil desprenderse de este reino.

    El Sentido Orante nos muestra que, cuando acudimos a la llamada, nuestras sen-saciones, nuestra sen-sibilidad… se desliga del reino posesivo, del reino exigente, del reino construido para ser caduco; para ser pasión de una noche y obnubilación del día siguiente.

    No se ha manifestado, la Eternidad, para dislocarse en una frivolidad.

    Mas bien es terciopelo nevado de colores; mas bien es… ansias sin exigencias, pero deseosas de amplificar sus sentires.

    No se han gestado las luminarias, para contarlas, para ver cómo recorren, cómo se escapan, cómo se esconden. Mas bien están ahí de reclamo infinito, para que al sondear nuestras sensibilidades ¡nos hagamos exquisitos!, ¡exigentemente universales!, amorosamente ¡profundos!

    No es de Misterio, el deterioro que consume. No es… –no lo es- de naturaleza de Misteriosa Creación, el amor o los amores del momento, que tan solo se cifran en el agotamiento. 

    ¡Ay!...

    Cada gota de posible amor, desperdiciada, es un universo que se colapsa. Y eso es sentible. Eso es sensiblemente perceptible.

    Un beso al aire, sin importancia… es una estrella menos.

    Así, así exige lo sensible. Así de pulcra es la sensibilidad que minuciosamente fue recreada por el Gran Tejedor de Creaciones, minucioso en cada punzada que hacía transcurrir el hilo, sin doler, para hacer una trama de sorpresas, permanente.

    ¡Ay! Y el gran Tejedor fue… está… ¡y sigue!... incansable en sus pespuntes…

    Sugiriendo caminos, aclarando virtudes, aportando coincidencias, dando casualidades.

    ¡No! No se puede herir tan sutil entramado. Y si la seda es el recuelo de la crisálida que gesta el sueño de su vuelo, ¡ay!..., la trama del tejedor Divino es tan sutilmente transparente… que tan solo se puede percibir con el aliento.

    Sí: cuando nos alentamos por la atracción de la belleza. Cuando nos alentamos por el suspiro verdadero. “Verdadero”.

    ¡Sí! Estamos envueltos, conectados; sí. Sensiblemente cuidados. Y es menester sentirlo, percibirlo. Está ahí, en los umbrales del amanecer, del atardecer…; del canto del gallo, del piar de los pájaros…

    No, no se haga un secuestro sensible, y se desconecte de… el Gran Tejido, y se haga retráctil y –¡ay!- brusco y cansino.

    Mas bien…, si se evita la reprimenda de ¡dejar de ser rey!, descubriendo que este reino no es –“no es”- nuestra sede… Que esta sede se ha fabricado en un secuestro vengativo, desafiante, programado para nacer, crecer y morirse… 

    ¡Mientras una Eternidad reboza nuestra presencia!... el ser se empeña en consumirse. Y lo llama “desinhibirse”. Pero se encuentra dificultoso para desinhibirse de los anclajes que él mismo crea, por sus prejuicios, sus normas…

    ¡La Misteriosa Creación es valiente! ¡No es una cobarde retracción de sensaciones! La Creación de lo viviente es aventura; es aventura de ¡la Buena Ventura!… en la que siempre amanece.

    ¡Ay!... Qué desventura la de aquel, la de aquellos que se agotan en su cordura; en su cordura que ata, que anuda, ¡mientras late sin cesar!... la desinhibida realidad Creadora, ¡que te pide valentía!… en base a la sensibilidad que te han donado. En base a las palabras que te han creado. En base al Universo infinito en el que estás continuamente gestado.

    Y esa sensibilidad hace del ser un . Un  de habilidades creativas, un  de habilidades sinceras; que sabe… –que sabe, no por sapiencia sino por sentires- no caerse atrapado en los dominios de días, de momentos, de recuerdos o de propiedades.

    ¡Ay! ¡Y qué terror, ante la sensibilidad Creadora, el prestarse a sensibilizarse en el agotado afán de poseer, de experimentar en base a la sapiencia y a la ocasión, como si la vida estuviera de rebajas, y hubiera… ¡y hubiera muchas prisas por consumir, no vaya a ser que se agote! 

    ¿Acaso la sensibilidad Creadora se agota? 

    Su valentía es inagotable. Su sublime tejido es indestructible. Y a la vez es ¡tan suave!... que cuando el ser se aferra a sus posiciones, cuando clasifica su vida por rentas, por ocasiones, por rebajas, por oportunidades, esa sutil fragancia se hace lejana.

    Ya… ya lo dice el refrán: que “más vale pájaro en mano, que ciento volando”. ¡Más vale la propiedad, el acopio, el asalto, el tener, el conseguir, el lograr!, que ver y sentir a los pájaros volar.

    Pareciera que el ser no quiere… –claro, no quiere porque sabe que no es “querencia”- lo que le demanda la Creación: le demanda el reflejo del Amor Infinito que le da para vivir.

    ¡Claro! No quiere. ¡No quiere!, porque no puede poseerlo. Y prefiere el ser recogerse… y, en aparente liberación, querer –¿libremente?- lo que es “una ocasión”, y tenerlo como trofeo, como “legitima posesión”. 

    ¡Ay!... Pero el Tejido Creador, de sutil transparencia invisible, no se presta a esa maniobra.

    Y quizás el ser, al no ver seguro ese “pájaro en la mano”, no se atreve a volar con los que pasan y prefiere reptar en sus instintos, que no sabe sublimar, por su exigencia.

    Llaman, llaman a orar hacia lo exquisito. 

    Llaman a orar hacia lo sensible. Para que lo sensual se haga espiral, ¡tan sensible!, que en un rapto de instante se despegue de su aferrado y mortecino poder, y aspire a volar… en la sutil fragancia del cielo infinito.

    Hacerse plumaje sensible que sólo se deja acariciar por el aire; que sólo se deja adornar por la nube que no impide.

    Y hacia ese sentido sensible… nos atrevemos a la valentía de vivir, sin posesiones pero entregados, sabiéndonos tejido de Creación.

    El eco nos hace vuelo… y se imprime en nuestra alma. Para que cada vez que se trate de renunciar al vuelo, el eco nos reclame… y no nos deje aferrarnos a las querencias. Y nos haga sutiles enamorados del Amante Eterno. Y así, poder replicar en el vuelo bajo y sutil, como el pelícano, que apenas… apenas si rozan sus plumas el agua. Sabe que ahí está su alimento, mas su aliento está en el aire.

    Su aliento de vida no está en su zambullida. Su aliento de vida está en la brisa que le acoge. Y con un suave aletear, retirarse, subir, bajar… diluirse en la tarde… para festejar las estrellas.

    ***

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  •  

    Sensitive to a thought...

    Sensitive to a touch...

    Sensitive to a look...

    Sensitive... to words.

    Living is sensitive. And in its sensitive perception images are configured, secrets are established, memories are kept… in hiding places and possibilities are stored. Many possibilities.

    It is sensitive to its order, to the order that marks an idea, which says that the year languishes. Also that the day dawns.

    It becomes sensitive to the own abilities that the being establishes with its environment, with its successes, with its failures... And although he knows                  -intelligently- that all this is... fictitious, he maintains it as a way of having a kingdom: the kingdom of the year, the kingdom of the day, the kingdom of the month, the kingdom of shopping, the kingdom of rest, the kingdom of vigil...; the kingdom of "I like", the kingdom of "I do not like", the kingdom of jealousy, the kingdom of suspicion... Oh!...

    If one demands with sensitivity... from the perspective of sensitivity, our kingdom –certainly- it is not of this world.

    It is not disposable, of getting tangled up, disentangle, fraying and progressively wrinkling and… trying and trying, as if luck came like this.

    But it seems that it is not so easy to give up this kingdom.

    The Praying Sense shows us that, when we come to the call, our feelings, our sen-sations, our sen-sitivity... is detached from the possessive kingdom, the demanding kingdom, the kingdom built to be expired; to be passion of one night and confusion next day.

    Eternity has not manifested itself, to be dislocated in frivolity.

    It is rather snowy velvet of colours; it is rather... cravings without demands, but eager to amplify its feelings.

    The luminaries have not been gestated to count them, to see how they travel, how they escape, how they hide themselves. Rather they are there as infinite claim, and by probing our sensibilities we become exquisite!, demandingly universal!, lovingly deep!

    Deterioration that consumes is not of Mystery. It is not... -it is not- of the nature of Mysterious Creation, love or loves of the moment, which only go to exhaustion.

    Oh!...

    Every drop of potential love, wasted, is a universe that collapses. And that is felt. That is sensibly noticeable.

    A kiss to the air, without importance... is one less star.

    This is the sensitivity demand. So immaculate is the sensitivity meticulously created by Great Weaver of Creations, thorough in every stitch that ran the thread, without hurting, to make a weft of, permanent surprises.

     Oh! And the great Weaver was... is... and continues!... tireless in his backstitching...

    Suggesting paths, clarifying virtues, providing coincidences, giving chances.

     No! You cannot hurt so subtle weft. And if silk is the recollection of chrysalis that breeds the dream of its flight, alas!..., the weft of the Divine weaver is so subtly transparent... that it can only be perceived by breath.

    Yes: when we are encouraged by the attraction of beauty. When we are encouraged by the true sigh. "True".

    Yes! We are wrapped, connected; yes. We are sensitively cared for. And it is necessary to feel it, to perceive it. It is there, on the thresholds of sunrise, of sunset...; of the rooster’s crowing, of the tweet of birds...

    No, do not make a sensitive kidnapping, and disconnect from... the Great Weave, and become retractable and -oh!- abrupt and heavy.

    Rather..., if the reprimand to stop being king is avoided!, discovering that this kingdom is not -"is not"- our place... That this place has been manufactured in a vindictive, defiant kidnapping, programmed to be born, to grow and die...

    While an Eternity coats our presence!... the being insists on being consumed. And it is called "uninhibited." But he finds it difficult to disinhibit himself from the anchors he creates, due to his prejudices, his norms...

    The Mysterious Creation is brave! It is not a cowardly retraction of sensations! The Creation of the living is adventure; it is the real adventure of the Good Venture!... where it always dawns.

     Oh!... What misfortune of those who are exhausted in their sanity; in their sanity that binds, that knots, while beating incessantly!... the uninhibited Creative reality, which asks you for courage!... based on the sensitivity you have been given. Based on the words that have created you. Based on the infinite Universe in which you are continuously gestated.

    And that sensitivity makes of being a YES. A Yes of creative abilities, a Yes of sincere abilities; that knows... -knows, not because of knowledge but because of feelings- not to get caught in the domains of days, moments, memories or properties.

    Oh! What a terror, given the Creator's sensibility, to get sensitive to the exhausted eagerness to possess, to experiment based on knowledge and in the opportunity, as if life were on sale, and there were... and there were a great rush to consume… just in case is going to run out!

    Does the Creative sensibility run out?

    Its bravery is infinite. Its sublime fabric is indestructible. And at the same time it is so soft!... that when the being clings to its positions, when it classifies its life by profits, by opportunities, by sales, by chances, that subtle fragrance becomes distant.

    Already... the saying goes: "a bird in the hand is worth two in the bush”. Property, stockpiling, assault, having, getting, achieving!, is worth more than seeing and feeling birds flying.

    It seems the being doesn’t want… -of course, he does not want because he knows that it is not “wanting”- what Creation demands: it demands the reflection of Infinite Love that it is giving to live.

    Of course! He does not want. He doesn't want to, because he can't own it. And the being prefers to retire... and, in apparent liberation, to want -freely?- what is "an occasion", and have it as a trophy, as "legitimate possession."

    Alas!... But the Creator Fabric, of subtle invisible transparency, is not suitable to that manoeuvre.

    And perhaps the being, not seeing that "bird in his hand", he dares not to fly with those that pass by and prefers to crawl in his instincts, which he doesn’t know how to sublimate, because of his demand.

    They call, they call to pray towards the exquisite.

    They call to pray towards the sensitive. So that the sensual becomes spiral, so sensitive! That in an instant rapture it detaches itself from its clinging and dying power, and aspires to fly... in the subtle fragrance of the infinite sky.

    Become sensitive plumage that can only be caressed by air; which is only adorned by the cloud that does not prevent it.

    And towards that sensitive sense... we dare to the courage of living, without possessions but willing, knowing ourselves fabric of Creation.

    The echo makes us flight... and it is imprinted in our soul. So whenever it is a question of giving up the flight, the echo demands us… and does not let us hold on to what we want. And make us subtle lovers of the Eternal Lover. And so, to be able to replicate in the low and subtle flight, like the pelican, which barely... barely touches the water with its feathers. It knows its food is there, but its breath is in the air.

    Its breath of life is not in it’s the dive. Its breath of life is in the breeze that welcomes it. And with a soft flapping, retreats, rises, falls... diluting in the afternoon... to celebrate the stars.

    ***

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PRAYER

The prayer we practice does not belong to any religion. We believe prayer can be a liberating and healing instrument. It is referenced in Creation and, without naming them, in the different Forces that animate us. Our belief that prayer is an essential element, led us to create a space dedicated exclusively to prayer: “The House of the Sound of Light” located in a farmhouse in the Basque Country, in the province of Vizcaya. There, prayer encounters and retreats are held.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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