•  

    Precipitadamente, como buscando desahogo, transcurre este nuevo –¿nuevo?-... tiempo de siglo; esta segunda decena. Y el desasosiego se hace patente… en su precipitación, en todo los espacios en los que el ser de humanidad habita, como… como huyendo, como temiendo. 

    Una insatisfactoria actitud que, en la globalizada humanidad, se hace… vértigo.

    El Sentido Orante nos advierte de esa posición de torbellino… que llega y llega, y en la que tenemos que disponernos de alguna manera para no ser arrollados y lanzados a la mejor oferta destructora, desconfiada e insolvente.

    Es un estado de consciencia que se percibe en cada noticia, en cada manifestación. Y, salvo excepciones, el descontento ahonda en el sentido egolátrico del individuo, por no tener, alcanzar o conservar lo que cree que le pertenece, que le es propio. 

    Se muestra así una cadencia y una carencia de comunión… 

    Esa guerra de opiniones… se hace profunda, descontenta, dudosa y desconfiada.

    Y el Sentido Orante nos advierte de que en esas condiciones, el ser, enclaustrado en sí mismo, se agrupa en sus desesperos, se aferra a los estatismos establecidos y renuncia a su creatividad.

    La Oración nos muestra un vivir complacido, confiado –confiado en lo invisible, en lo intangible, en lo enamorado-, que haga del ser un escudo, para que no se referencie por la confianza de lo humano, por la respuesta de los otros, sino que se referencie por… lo que es amado, por lo que es aceptado, por lo que es asumido, por lo que de él emana de bondadoso.

    Si se le da cabida al continuo desencanto, a la amenaza del futuro, a los radicalismos fáciles que se niegan a evolucionar, a cambiar, a experimentar, a renovar, ¡a descubrir!... 

    Sí, esos que prefieren un pájaro en mano, que contemplar cien, volando. 

    Ese mundo que aspira a la posesión del grillete, del orden; a que se establezcan como losas ”¡los principios!” –¿qué principios…?-, que se establezcan como losas los principios de la violencia, de la imposición, de la mordaza, de la corrupción… 

    No es eso lo que proclama lo Orante.

    No es, la vida, una carne de cañón… que huele a pólvora y a quemado; que augura desencantos encarnizados. 

    Y es tan penetrante esa globalizante trama de desespero, que busca y busca… en los rincones de cualquier duda, para fabricar el disparo, para arrogarse el ácido que destruye.

    ¡Sí! Puede parecer exagerado, pero… ¿cuántas buenas nuevas se reciben en lo cotidiano? ¿Cuántas susurrantes noticias de agrado, ¡de gozo!, se escuchan?

    Sí, ¿cuántos chismes de opiniones gozosas, de aplausos silenciosos… rondan nuestra vida? ¿Hay muchos? ¿O más bien hay esa queja latente de… descontento, que echa siempre de menos lo pasado y que da por bueno y por buena la justicia que nos ha precedido, que nos ha mandado, que nos ha ¡mutilado!, que nos ha castigado. Y como si fuera el mejor aprendizaje, se conserva como una nostalgia de seguridad.

     Pareciera… y quizás no sólo sea “parecer”, sino que el ser no se atreve a nadar, ¡no se atreve a volar! 

    El miedo se le encarnó tanto, la filiación se le hizo tan profunda, ¡tan esclava!... que confió y confió en lo que ¡ataba!, en lo que presionaba, en lo que ¡prohibía! 

    Y cuando… cuando aparecía el aliento del viento, que susurraba y que decía, y que invitaba a ir con el viento…, el ser se retraía, los seres se retraen, ¡se escudan en la seguridad ocluida!: esa que no tiene salidas y que nada asegura.

    La humanidad avanza en desespero. Y cada ser está en ese remolino. ¡Y para salirse de ese arrastre demoledor!, hay que gestar… hay que gestar un impulso de aliento… de otra dimensión. Un impulso de escape hacia la digna liberación, no de huida hacia la destrucción. 

    Un aliento que confía en otra dimensión. Sabe que está en ésta, pero… vive en otra.

     

    Pronto, en la vigilia de la luz… que ya acecha, se esgrimen los motivos, las razones de las miradas, de los gustos, de las protestas, de los aciertos, ¡de las venturas y desventuras!... de un muy parecido día al que pasó, pero que está.

    Y todo ello… ¡rapta!, si no se pone en marcha ese aliento de salida, ese aliento de escape, de fuga hacia otra dimensión. 

    Esa luz que se avecina… para dar claridad a la vigilia, ¡hoy!... –y así es de ejemplar lo Orante- hoy es ¡diferente!

    Esto nos permite alentarnos, ¡nos permite confiarnos!, nos da las fuerzas para diluir cadenas de filiaciones, credos, juramentos… ¡y demás! –“y demás” en demasía-… radicales posturas.

    ¡Hoy! –sí, sin que sea fecha fija, sino que sean todas las fechas-, poder contemplar lo que se siente, poder discernir ¡lo que sobra!, poder afiliarse a lo que nos ama, ¡a lo que amamos!, poder entusiasmarse en lo idealizado: en esos pájaros, en esos cientos de pájaros volando.

    Así, es posible que un día se vuele. Pero si se sujeta al pájaro con la mano, los dos se quedarán en tierra. De nada habrán servido las plumas. De nada habrán servido las manos. Serán ¡pasto de cementerio!

    Y sí, la Advertencia Orante dice hoy –puesto que es costumbre de esclavitud, de eslabón, dejarlo para luego, “ya veré mañana”…-: “¡como si el mañana dependiera de la fuerza, del poder del que lo dice!”.

    Mientras, el hoy… el hoy transcurre bajo la demanda prejuiciosa de lo habitual, dando por bueno, el esclavo, su filiación, su obediencia, su juicio que ya está echado, su condena y su pesar.

    Sí. Y como buen esclavo, ¡comprende y entiende a su amo!... Y es buena persona, y le ha cuidado. Le ha dado de comer y de beber. Le ha ayudado en sus heridas. ¡Las ha curado!... 

    Pero nunca le ha enseñado la luz. Siempre le ha custodiado entre las tinieblas. Siempre se ha hecho pasar por imprescindible. Siempre se ha arrogado la palabra doliente, el juicio latente. 

    Pero el esclavo… ¡lo comprende!, ¡lo entiende! Ha perdido, ha perdido su consciencia voladora, su consciencia enamorada. 

    Necesita del beneplácito de quien le ata, ¡de quienes le atan!... para poder suspirar libre. 

    ¿Y es que acaso va a llegar ese beneplácito? No.

    ¿Es que acaso el amo quiere quedarse sin esclavos ni esclavas? No.

    Pero éstos –los esclavos- han nacido bajo ese yugo, y difícilmente establecen una rebelión liberadora. Antes se paran a pensar en el pobre esclavizador: “¿¡Qué será de él, si le desobedezco!? ¿¡Qué será de él!? ¿Cómo vivirá, cómo sentirá… al ver que ya no obedezco?”.

    Y así… ¡transcurre el día!

    Por eso el Sentido Orante dice “hoy”. Y que el ser se pregunte: 

    “¿Por qué me duele tanto que, quien me esclaviza, sufra porque quiero desprenderme?

    ¡Ahhhhh! Me enamoró con su poder. Me enamoró con su imposición. Me enamoró con sus bienes, con sus dones. ¡Ah!... ya. Ya. Me puso la ley, el apellido, el nombre… Sí. Ahora se entiende por qué el perro es el mejor amigo del hombre”.

    Y así, el esclavo dice: 

    “¡No puedo defraudar! ¡Cómo me voy a enfrentar…? No…”

    Y entre esclavos, hay también sus niveles. Claro, el patrón establece sus clases subyugadas, para que éstas a su vez subyuguen a otras y a otras y a otras. ¡Ah!, sí. Y lo hace por tu bien. ¡Claro, claro! Siempre pensando en tu bien; en que quedes atado y bien atado –¿verdad?- y que estés eternamente agradecido: “porque sin mi cuido no hubieras vivido”. 

    ¡Ayyy!...

    ¿Creen… creen que en ese marasmo, cabe alguna idea de Dios?, ¿cabe alguna idea de Misterio Insondable…?

    Difícil.

    Deja que horade el aliento del Eterno, en tu latido oculto. 

    Deja que la gota orante caiga en el sentido justo.

    Celébrala en tu silencio, cuando la luz aparezca. Guárdala y cuídala cuando la oscuridad llegue: tu aliada en la lejanía.

    Date cuenta… de qué aliento eres… 

    Que a nadie perteneces… 

    Descúbrete ¡liberado!…; liberado por lo amado, por lo sentido… sin renta, sin beneficio; con arrullado aliento de cuidado, ¡de beneficio! De beneficio de sentirte aupado hacia lo Innombrable… 

    Hacia el respeto de la mirada, del tacto y de la palabra… 

    Hacia el cuido sutil… ¡de lo inesperado!

    ***

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  •  

    Suddenly, as if seeking relief, passes this new –new?-... time of century; this second decade. And the disquiet is evident... in its haste, in all the places in which the being of humanity inhabits, as... as fleeing, as fearing.

    An unsatisfactory attitude that, in the globalized humanity, becomes... vertigo.

    The Prayer Sense warns us of that whirlwind position... that arrives and arrives, and in which we have to dispose ourselves in some way, so as not to be over run and thrown into the most destructive, distrustful and insolvent offer.

    It is a state of consciousness that is perceived in each news, in each manifestation. And, with exceptions, discontent deepens in the individual's egotistical sense, for not having, reaching or preserving what he believes belongs to him, which is his own...

    This shows a cadence and a lack of communion...

    That war of opinions... becomes deep, unhappy, doubtful and distrustful.

    And the Prayerful sense warns us that in these conditions, the being, cloistered in itself, clusters in its despairs, clings to established status quo and renounces its creativity.

    The Prayer shows us a pleased living, confident –confident in the invisible, the intangible, in love- that makes of the being a shield, so that he is not referenced by the trust of the human, by the response of others, but to be referred to... what is loved, for what is accepted, for what is assumed, for what emanates from his kindness.

    If we make room for continuous disenchantment, for threat of the future, for easy radicalisms that refuse to evolve, to change, to experience, to renew, to discover!...

    Yes, those who prefer a bird in hand, than to contemplate a hundred, flying.

    That world that aspires to the possession of the shackle, of order; to establish as slabs "the principles!" –what principles...?-, that establish as slabs the principles of violence, imposition, gagging, corruption...

    That is not what the Prayer proclaims.

    Life is not a cannon fodder... that smells of gunpowder and of burned; that augurs fierce disenchantments.

    And that globalizing plot of despair is so pervasive, that it seeks and seeks... in the corners of any doubt, to make the shot, to assume the acid that destroys.

    Yes! It may seem exaggerated, but... how many good news are received in everyday life? How many whispering news of pleasure, of joy!, are heard?

    Yes, how many gossip of joyful opinions, of silent applause... wander around our lives? Are there many? Or rather, there is that latent complaint of... discontent, which always misses the past and that is taken as given, the justice that has preceded us, that has ordered us, that has mutilated us!, that has punished us. And as if it were the best learning, it remains as nostalgia for security.

     It seems... and perhaps not only "seems", but the being does not dare to swim, does not dare to fly!

     Fear became so incarnated, the filiation became so deep, so enslaved!... that trusted and trusted what bounded!, in what pressed, in what forbade!

    And when... when the breath of the wind appeared, who whispered and said, and invited to go with the wind..., the being withdrew, the beings withdraw, they hide in the occluded security!: the one that has no exits and that nothing ensures.

    Humanity advances in despair. And every being is in that whirlpool. And to get out of that devastating drag!, a breath impulse from another dimension… should be gestated. An impulse to escape to the dignified liberation, not to flee towards destruction.

    A breath that trusts in another dimension. He knows he is in this one, but... he lives in another.

    Soon, in the vigil of the light... that already lurks, the motives, the reasons for the gazes, the tastes, the protests, the successes, the fortunes and misadventures are maintained!... of a very similar day that passed, but that is.

    And all this... abducts!, if that breath of departure is not set in motion, that breath of escape, of exit into another dimension.

    That light that is coming... to give clarity to the vigil, today!... –and that's how exemplary is the Prayer- today is different!

    This allows us to encourage ourselves, allows us to trust ourselves!, gives us the strength to dilute chains of affiliations, creeds, oaths... and others! –"and others" in excess-... radical positions.

    Today! –yes, without it being a fixed date, but rather all dates-, to be able to contemplate what one feels, to be able to discern what is a left over!, to be able to join what loves us, what we love!, to be excited about the idealized: in those birds, in those hundreds of flying birds.

    Thus, it is possible one day to fly. But if you hold the bird with your hand, both will stay on the ground. The feathers will have been useless. Your hands will have been useless. They will be graveyard grass!

    And yes, the Prayer Warning says today –since it is a custom of slavery, of chain, leaving it for later, "I'll see tomorrow"...-: "as if tomorrow depended on the strength, on the power of the one who says it!".

    Meanwhile, today... today runs under the prejudiced demand of the usual, taken as given, the slave, his filiation, his obedience, his judgment that is already cast, his condemnation and his regret.

    Yes. And as a good slave, he comprehends and understands his master!... He is a good person, and has taken care of him. He has given him food and drink. He has helped him in his wounds. He has cured them!...

    But he has never showed him the light. He has always guarded him in the darkness. He has always pretended to be essential. The hurting word, the latent judgment, has always been arrogated.

    But the slave… understands him!, he comprehends him! He has lost, he has lost his flying consciousness, his consciousness in love.

    He needs the approval of the one who ties him, of those who bind him... to be able to sigh freely.

    And will that approval come? No.

    Does the master want to run out of slaves? No!

    But these –the slaves- have been born under that yoke, and hardly establish a liberating rebellion. Before they stop to think about the poor enslaver: “What will happen to him, if I disobey him!? What will become of him!? How will he live, how will he feel… seeing that I no longer obey?”.

    And so... the day goes by!                           

    That is why the Prayer Sense says "today". And may the being ask himself:

    “Why does it hurt so much that, whoever enslaves me, suffers because I want to detach myself?

    Ahhhhh! He made me fall in love with its power. He made me fall in love with its imposition. He made me fall in love with its assets, with its gifts. Ah... ok. It gave me the law, the last name, the name... Yes. Now it is understood why the dog is man's best friend.”

    And so, the slave says:

    “I can't disappoint! How am I going to face it...? No…".

    And among slaves, there are also their levels. Of course, the employer establishes his subjugated classes, so that they in turn subjugate others and others and others. Oh!, yes. And he does it for your sake. Of course, of course! Always thinking of your wellbeing; in you being bound and well bounded –right?- and that you are eternally grateful: "because without my care you would not have lived."

    Ayyy!...

    Do you think... do you think that in that marasmus there is any idea of God?, is there any idea of the Unfathomable Mystery...?

    Hardly.

    Let the Eternal's breath penetrate, in your hidden heartbeat.

    Let the prayerful drop fall in the right direction.

    Celebrate it in your silence, when the light appears. Keep it and take care of it when darkness comes: your ally in the distance.

    Recognise... from what breath you are...

    That you don't belong to anyone...

    Discover yourself released!...; liberated by the loved, by the felt… without profit, without benefit; with cooing breath of care, of benefit! For the benefit of feeling carried towards the Unnameable...

    Towards the respect of the gaze, the touch and the word...

    Towards the subtle care... of the unexpected!

    ***

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  •  

    Las creencias de la especie, en estos tiempos, son creencias cerradas que parten de una condición humana que basa sus decisiones en el poder de la fuerza y la decisión de la violencia; en las búsquedas de posesiones, en sus defensas, y en la persuasión de ataques.

    Da por zanjada la evolución… y no se prevé –ni se prevé ni se cree- que ésta sigue actuando.

    Es como un círculo cerrado, en el que se vuelve una y otra vez a pasar por las mismas, parecidas, semejantes, similares circunstancias, con respuestas equivalentes, como si el tiempo y el espacio se hubieran acotado; y así siguieran en su círculo, hasta –en algún momento- agotarse y deteriorarse y… fundirse en residuos.

    Así, bajo estas perspectivas, las propuestas, proyectos, posibilidades, quedan siempre ceñidas… a unas encuestas que, en mayor o menor medida, aciertan.

    El Sentido Orante nos viene a recordar que habitamos en un Universo ¡abierto!

    No es… un espacio-tiempo-velocidad… 

    No es un Universo cerrado.

    Y esto, de forma balbuceada, lo dice también la ciencia; aunque –“aunque”- también en sus planteamientos se insinúa como algo –el Universo- acotado, limitado… Y aunque ahora pueda estar en expansión, su momento llegará de contracción.

    El Sentido Orante, recogiendo también esas perspectivas de consciencia, de ciencia, de saber, nos muestra la imagen de una Creación incesante, continuada, asistida, mantenida.

    Nos llama desde el Misterio Creador, para que nuestras consciencias… se adviertan de esa posición permanentemente inacabada, constantemente recreada, permanentemente diferente.

    La diferencia ante el abordaje de cualquier actividad, proceso, desarrollo…, supone, en un caso –el del círculo cerrado, completado-… un sentido de derrota, de ganancia ocasional, de límite, de repetición… 

    Supone un… nacimiento, crecimiento, desarrollo y muerte… 

    Supone que cualquier creatividad está abocada a un fin… de terminar; de ser residual.

    Mientras que, cuando asumimos un Universo abierto que se expande y que va creando nuevos espacios en continua transformación, en una evolución incesante…, en ese Universo inconcluso las posibilidades se hacen infinitas; las opciones no… no gustan inevitablemente repetirse.

    El sentirnos bajo la expresión de un reflejo de vida que está abierto, y ejercitarnos en este sentido, nos aparta de la repetición innecesaria, nos aparta del error sistemático, nos transporta a otra perspectiva… ¡desconocida! Un verdadero descubrir, en el que cualquier previsión resulta innecesaria.

     

    Si se presta atención, nos podremos dar cuenta de un cierto grado de precipitación, de un cierto grado de aceleración, de un cierto grado de inquietud. 

    Quizás, ese “cierto grado” sea el anuncio de… abrir el círculo. El anuncio de darnos cuenta de que no estamos ahí; que hemos gestado un “ahí” para controlarnos, para dominar, para manejar, manipular…

    Se da el caso –lo sabemos- de que… manifestaciones de vida, cuando se ven cerradas, sin opciones abiertas, se auto aniquilan, y con ello aniquilan a todo lo que tienen cercano.

    Y también se da el hecho de… permanecer, aguardar, esperanzar, saber que llegará la ocasión de… ¡manifestarse como se es!: un Universo abierto, sin cortapisas.

    Fíjense. En un caso, la precipitación conduce a “final”: a ratificarse encerrado, a considerarse ya una evolución completada. En el otro, consciente de eso que acabamos de describir, de eso cerrado, sabe que no lo es, pero aguarda. Aguarda porque habrá, sucederá la circunstancia en que se pueda expresar sin drama, sintragedia, sin final; con esperanza, con cambios, con evolución.

    Pareciera que hay una vida que desespera, y otra que espera.

    La que espera se sabe que está sujeta, no a sus caprichos y decisiones, sino a las providenciales circunstancias. La que desespera, se siente protagonista, director, ejecutor, de un nivel de autosuficiencia y de cierre… que sólo las creencias fatalistas hacen permanecer, al ser, viviendo de forma trágica.

     

    En lo cerrado, la creencia se agota en sí misma. 

    En el Universo abierto, la creencia se acrecienta, no por sí misma, sino por la Creación misma. Pero se ha de estar dispuesto y disponible para ello, como un receptor. 

    ¿Acaso sale la voz, la música… se crea y se desarrolla ahí, en el aparato que tenemos? ¿O, más bien, eso que oímos o escuchamos, se puede estar produciendo a miles… a miles de kilómetros?

    El ser del siglo XXI se cree en una autosuficiencia fatalista. Y como tal actúa y contagia. Hace inútil cualquier oración. Siempre le pondrá fecha de caducidad.

     

    Buscamos un sonido, una expresión mántrica que nos induzca a… ¡disponernos!... en la manera orante de escuchar, para que asumamos una consciencia verdaderamente evolutiva en la que los seres se precisan para poder expresar la vida; y que en la medida en que no se necesitan, se separan, se aíslan, se agotan como expresión de vida.

    AAMMMMMMAAAAAmmmmm

    AAMMMMMMAAAAAmmmmm

    AAMMMMMMAAAAAmmmmm

    Si entramos en esa permanente apertura, sentiremos la vibración de la Verdad… y nos mostraremos en nuestro hacer, “fieles a lo revelado”, a lo que reveladamente se nos muestra a través del Sentido Orante, a través de la muestra meditativa, a través de la actitud contempladora.

    Dispuestos, disponibles… en el Aliento Creador… sin fin…

    ***

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  •  

    The beliefs of the species, nowadays, are closed beliefs that start from a human condition that bases its decisions on the power of might and the decision of violence; in the search for and defence of possessions and in the pursuit of aggression.

    Evolution is taken as done… and is not anticipated –it is neither anticipated nor is it believed- that it continues to act.

    This is like a closed circle, in which one comes again and again going through the same, kind of alike, similar circumstances, with equivalent responses, as if time and space had been limited; and so people would continue in their circle, until –at some point- they wear themselves out, deteriorate and... melt into waste.

    Thus, under these perspectives, their proposals, projects, possibilities always remain bound… to those surveys that, to a greater or lesser extent, hit the target.

    The Prayerful Sense reminds us that we live in an open Universe!

    It is not... space-time-speed...

    It is not a closed Universe.

    And this babbling is also said by science; although… –"although"-… in its approach it also suggests as something –the Universe- bounded, limited... And although it may now be in expansion, the moment will come for its contraction.

    The Prayerful Sense, also picking up these perspectives of consciousness, of science, of knowing, shows us the image of an incessant Creation, continual, assisted, maintained.

    From the Creator Mystery we are called, so that our consciences… are warned of this permanently unfinished position, constantly recreated, permanently different.

    The difference in the approach of any activity, process, development… supposes, in one case –of the closed, completed circle-… a sense of defeat, of occasional gain, of limitation, of repetition…

    It supposes a… birth, growth, development and death…

    It supposes that any creativity is bound for an end... to terminate; of being residual.

    Whereas, when we assume an open Universe that expands and that creates new spaces in continuous transformation, in an incessant evolution…, in that unfinished Universe the possibilities become infinite; the options do not... they do not like the inevitably of repeating themselves.

    Feeling under the expression of a reflection of life that is open, and exercising in this sense, separates us from unnecessary repetition, separates us from systematic error, transports us to another perspective... unknown! A true discovery, in which any forecast is unnecessary.

    If attention is paid, we will be able to realize a certain degree of precipitation, a certain degree of acceleration, a certain degree of restlessness.

    Perhaps, that "certain degree" is the announcement of... opening the circle. The announcement to realize that we are not there; that we have created a "there" to control each other, to dominate, to handle, to manipulate...

    It is often the case –we know it- that… manifestations of life, when they see themselves closed, without open options, annihilate themselves, and thereby annihilate everything that´s nearby.

    And it also happens the fact of… staying, waiting, hoping, knowing that the occasion will come to… manifest, as it is!: an open Universe, without restrictions.

    Look. In one case, precipitation leads to “finality”: to be certified as locked up, to be considered an already completed evolution. In the other one, aware of what we have just described about being closed, one knows that it is not so, rather one waits. Waits because the circumstance will be, will occur in which one is able to express without drama, without tragedy, without end; with hope, with changes, with evolution.

    It seems that there is a life that despairs, and another that waits.

    The one that waits is known to be subject, not to its whims and decisions, but to providential circumstances. The one that despairs feels it is the protagonist, director, executor, of a level of self-sufficiency and closure… that only fatalistic beliefs, make the being remain, living in a tragic way.

    In what is closed, belief is exhausted in itself.

    In the open Universe, belief grows, not by itself, but by Creation itself. But you have to be willing and available for it, as a receiver.

    Does the voice, the music… that is being created and developed there, in the apparatus that we have? Or rather, what we hear or listen could be produced thousands… thousands of kilometres away?

    21st century humanity believes in a fatalistic self-sufficiency; and acts and infects as such. It makes any prayer useless. Always it is going to set a date of expiry.

    We look for a sound, a mantric expression that induces us to… make ourselves available! in the prayerful way of listening, so that we assume a truly evolutionary consciousness in which beings are needed to be able to express life; and to the extent that they don´t feel this need, they separate, they isolate themselves, they exhaust themselves as an expression of life.

     AAMMMMMMAAAAAmmmmm

     AAMMMMMMAAAAAmmmmm

    AAMMMMMMAAAAAmmmmm

     

    If we enter that permanent opening, we will feel the vibration of the Truth… and we will show ourselves in what we do, "faithful to the revealed", to what is revealed to us through the Prayerful Sense, through the meditative example, through the contemplative attitude.

    Willing, available... in the Creator Breath... without end...

    ***

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    La especie humanidad… se encuentra en un efervescente estado de contradicciones, en el que las palabras, las que cuentan la historia, las que tergiversan los sentires, las que ensalzan las magias y los suspiros de enamorados…, ¡las mismas palabras que… se hacen dogma, se hacen ley, se hacen potentes armas que, como un misterioso animal, penetran en las consciencias y las perturban!

    Sí se ha expresado… que la palabra es un arma. Realmente debería… o mejor dicho: realmente no es tal arma. La palabra es el alma del sentir.

    Pero al ver sus efectos, el ser las maneja de tal forma y manera… que compite con todo con el objetivo de dominarlo. Y la palabra es un estilete que puede variar el curso de cualquier historia.

    Al contemplar todos esos medios de comunicarse que ha desarrollado la tecnología científica, observamos que ha ido construyendo otras realidades, en base a palabras… Y quizás, en una multitud de veces, sin importar si eran auténticas, reales, verdades, falsedades…

    “Total –¿verdad?- ¡qué más da! Yo cuento una versión… y lo hago con la expectativa de que se la crean. Y así mantengo una faz que me permite gestar en los demás una idea de mi persona… que pueda ser lo más beneficiosa posible para mí”.

    Ya decía el dicho, ¿no?: Donde dije “digo”, digo “Diego”. Donde dije “dije”, dije “ojo”…

    Podemos jugar con las palabras.

    Y decir que la palabra es un arma, pero decir también que la palabra es el alma del sentir. Y podríamos añadir que la palabra es el alma creadora, recordando esa introducción del Evangelio de San Juan, en el que se dice: “En el principio era la Palabra, y la Palabra era Dios, y nada se hizo sin su concurso” –es decir, sin su participación-.

    También tenemos la referencia mítica de la Torre de Babel, en la que se construía una torre para llegar al cielo, y la consecuencia de ello fue una caída y una dispersión de los seres, y la confusión de las palabras y la creación de los idiomas. Esto, bajo la óptica mítica.

    Sea como fuere, no seguimos el mismo patrón del gato o del perro: que, viviendo generaciones en Shanghai, lo traen a Sisante, y los gatos de Sisante le entienden.

    .- Pero ¡cómo es posible, si tú eres de Shanghai y éste es de Sisante? ¡Y se entienden perfectamente! 

    .- Porque son gatos.

    .- Ya, pero ¿por qué traes un ‘shanghainís’, y lo pones con un guacho, y no se entienden nada? ¡Si son seres humanos también!

    Podemos decir, claro, lo que se dice habitualmente: que cada sector humano que vivía en un estado de espacio, lugar y tiempo, desarrolló en base a los sonidos –¿de los pájaros?, ¿o de las tormentas?- un lenguaje que le diferenciaba del resto, de otros.

    ¿Por qué? ¿Por su inteligencia? ¿Era inteligente, entonces?

    Se habla de un “centro del lenguaje”, en nuestra configuración cerebral. Pero ¿no sería un centro universal? Además, se ensayó –sin éxito- “el esperanto”: como la esperanza, ¿no?; como esperando que tuviéramos todos un lenguaje, unas palabras para comunicarnos, para dejar de engañarnos, para dejar de dar la impresión de lo que no somos, para dejar de notificar algo que no es creíble… porque no ocurrió así.

    Por otra parte, el receptor, habitualmente tiene su nivel de escucha pre-concebido, pre-juiciosamente escuchante; y, en consecuencia, las palabras que le llegan… ¡mmm!

    Los establecidos preceptos, normas, leyes, costumbres, morales y principios, de comunidades, establecen y propician que las versiones que se muestren sean esquivas, dudosas o… impositivas. Pero, en cualquier caso, poco trasparentes.

    Sí. El Sentido Orante nos llama para que no se ejercite la palabra como arma, sino como alma creadora, como esa referencia del Génesis en la que Dios Yahvé dijo: “’Hágase esto y aquello…’. Y se hizo. Y vio que era bueno.

    ¡Ahhhh! Hagamos de la palabra una muestra de bondad, de alegría, de solidaridad, de… –como se dice ahora- de “empatía”. Y no por ello vamos a perder garantías o importancias personales; más bien al contrario: vamos a perfilarnos de forma transparente para que las palabras, las que emitamos, lleven al que escucha, primero, a escuchar-nos. Y luego, a seguir el origen de esa palabra, en ese ser pronunciada. Y que se descubra bondad, entrega, ¡entusiasmo!...

    En el Sentido Orante, las palabras que ha usado la humanidad, fundamentalmente a través de las religiones –diferentísimas formas, especies, maneras-… 

    Ha usado básicamente palabras que… ¿hasta dónde llega cuando se dice: “Dios es infinitamente bueno. Dios es infinitamente justo”? ¿Qué… qué entiende el que lo dice y el que lo escucha?

    Que es infinitamente inentendible. Impracticable.

    ¿Es que acaso… bajo el prisma del Misterio Creador, Dios necesita ser infinitamente bueno? ¿Es que acaso… la Creación necesita ¡de nuestra opinión!...?

    Creo que es fácil darse cuenta, bajo este prisma, de que el humano proceder, a través del sonido de la palabra, ha conseguido encumbrarse y encumbrar todo lo que pueda existir bajo sus palabras –¡que se referencian en él mismo!-.

    Todo un acto de soberbia incomparable.

    Pero en la medida en que mantenemos la con-fianza –es decir, que depositamos una fianza para garantizar una posible alteración o deterioro, de lo que sea-, cuando confiamos en la palabra, establecemos un vínculo de comunión que nos lleva a fiarnos los unos de los otros. Y a fiarnos, en el sentido de darnos, y que nos deban. Y en ese devenir, en esa deuda, sentirse endeudado con todo… y, consecuentemente, darle un sentido de recompensa a través del servicio, a través de lo que se puede aportar.

    ¿No estamos, acaso, en deuda con la Creación, por habernos presentado en este lugar del Universo; del Universo planetario…? Si nos comparamos inevitablemente con otros que expresaron, se expresaron en otros lugares… donde la tierra era infértil; donde los depredadores eran numerosos; donde las contiendas guerreras eran constantes; donde se nacía con hambre y se moría de hambre. 

    Y eso está ocurriendo. No es una metáfora.

    ¿Estamos en deuda…?

    Cuando nos sentimos –en el Sentido Orante- endeudados con la Creación, por los dones, por las formas… en que nos ha transcurrido el vivir, no es para que nos sintamos inferiores o incapaces. No, no. Ese lenguaje del silencio, de la Creación, nos hace mostrarnos endeudados para que… a través de nuestras palabras, ¡las cumplamos!, por una parte; y, por otra parte, demos a conocer que nos hemos enterado de nuestra deuda y que, aunque jamás la saldaremos, será un incentivo para mostrarnos claros, expresarnos con virtud…

    Pareciera que el Sentido Orante nos reclama algo. No. No hay reclamo. Hay… descripción de lo que somos, hay muestra de lo que hacemos, para que podamos variar, corregir, cambiar…

    La silenciosa pausa nos da motivos para… re-visar, re-sonar, re-vivir en las palabras que nos representan; que nos muestran lo que somos.

    La belleza que muestra la tierra firme; la insondable sorpresa de las profundidades del mar; ¡la inconmensurable fuerza de una tormenta de rayos y truenos!; la visión de ver… y percibir el crecimiento de una planta, de un árbol, de un vegetal, sin que tomemos constancia de que ha crecido. Y aunque sepamos que lleva ritmos y frecuencias diferentes, y no podemos captarlo, se impregna de un lenguaje contundente; un lenguaje que no emplea nuestras palabras, pero que nos perfilan para pronunciarlas cuando vemos el caudal de un río, cuando contemplamos… el perfume de una flor, cuando poetizamos a propósito de una estrella o de una puesta de sol…

    Podemos decir que… todo ese entorno que nos corteja, ¡nos estimula para ponerle las palabras precisas!... con toda la belleza que seamos capaces de expresar. A veces no hay palabras, pero hay gestos, hay miradas, actitudes…

    La Creación nos adorna con esas casualidades, suertes, imprevisibilidades, sorpresas, regalos… Y nos vemos en deuda, porque tenemos que describirlos con palabras, para poder compartir y trasmitir experiencias.

    Que el don de la palabra… sea el distintivo de poder mostrar nuestras procedencias… y hacernos trasparentes con ellas, con las palabras, para poder apreciar en el otro la presencia de lo Eterno. Y, a su vez, que el otro la aprecie en nosotros.

    ***

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  •  

    The human species... is in an effervescent state of contradictions, in which words, those that tell history, those that misrepresent feelings, those that extol magic and the sighs of lovers..., those same words that... become dogma, become law, become powerful weapons that, like a mysterious animal, penetrate consciousness and disturb it.

    Yes, it has been said... that the word is a weapon. Really it should... or better still: it’s really not such weapon. The word is the soul of the feeling.

    But in seeing its effects, the being handles them in such a way... that it competes with everything with the aim of mastering it. And the word is a stiletto that can change the course of any story.

     When contemplating all those means of communication that scientific technology has developed, we observe that it has been building other realities, based on words... And perhaps, in multitude of times, regardless of whether they were authentic, real, true or false...

    “After all -you know?- who cares! I tell a version... and I do it with the expectation that they believe it. And so I maintain a face that allows me to develop in others an idea of my person... that can be as beneficial as possible for me.”

     

    There is a saying, right?: Where I said "I say", I say "Isa". Where I said "I said", I said "eyes"...

    We can play with words.

    And say that the word is a weapon, but also say that the word is the soul of feeling. And we could add that the word is the creative soul, remembering that introduction of the Gospel of St. John, in which it is said: “In the beginning was the Word, and the Word was God, and nothing was done without its help” –this is to say, without his participation.

    We also have the mythical reference of the Tower of Babel, in which a tower was built to reach the sky, and the consequence of this was a fall and a dispersion of beings, and the confusion of words and the creation of languages. This from the mythical point of view.

    Be that as it may, we do not follow the same pattern as the cat or the dog: that, living generations in Shanghai and being brought to Sisante, Sisante's cats can understand it.

    .- But how is it possible, if you are from Shanghai and this one is from Sisante? And they understand each other perfectly!

    .- Because they are cats.

    .- Ok, but why if you bring a ‘shanghaini’, and you put him with a guacho,  they don’t understand anything? And they are human beings too!

     

    We can of course say what is usually said: that each human sector that lived in a state of space, place and time, developed, based on the sounds -of birds?, or of storms?-  a language that  differentiated them from the rest, from others.

    Why? Because of his intelligence? Was he so smart then?

    It is said that there is a "language centre" in the configuration of our brain. But wouldn’t it be a universal centre? In addition, it was tried –unsuccessfully- with  "Esperanto": as hope, right?; as if we were hoping we all had a language, some words to communicate, to stop cheating each other, to stop giving the impression of what we are not, to stop notifying something that is not credible... because it did not happen that way.

    On the other hand, the receiver usually has his pre-conceived, pre-judicious listening level; and, consequently, the words that come to him... mmm!

    The established precepts, norms, laws, customs, morals and principles, of communities, establish and propitiate that the versions shown are elusive, doubtful or… imposing, but in any case, not very transparent.

    Yes. The Praying Sense calls us not to exercise the word as a weapon, but as a creative soul, as that reference in Genesis in which God, Yahweh said: "Let there be this and that...". And it was done. And he saw that it was good".

    Ahhhh! Let us make of the word a sample of kindness, of joy, of solidarity, of... –as is said nowadays- "empathy". And we will not lose guarantees or personal importance due to it; on the contrary: we are going to profile ourselves transparently so that the words, the ones we emit, lead the listener, first, to listen to us. And then, to follow the origin of that word, being pronounced. And that goodness, service and enthusiasm are discovered!...

    In the Praying Sense, the words that humanity has used, fundamentally through religions -very different forms, species, ways-...

    It has basically used words that… how far does it go when it says: “God is infinitely good. God is infinitely fair”? What... what does he who says it and he who listens to it understand?

    That it is infinitely unintelligible… impracticable.

    Is it perhaps... under the point of view of the Creator Mystery, that God needs to be infinitely good? Is that perhaps that... Creation needs our opinion!...?

    I think it is easy to realize, from this point of view, that human procedure, through the sound of the word, has managed to rise and exalt everything that may exist under his words -which are referenced in himself!-.

    A whole act of incomparable pride.

    But to the extent that we maintain trust -that is, that we set down a deposit as a guarantee of a possible alteration or deterioration of whatever- when we trust the word, we establish a link of communion that leads us to trust each other. And trust, in the sense of giving, and that they have a debt to us. And in that becoming, in that debt, feeling indebted to everything... and, consequently, giving it a sense of reward through service, through what can be provided.

    Are we not, perhaps, indebted to Creation, for having presented us in this place of the Universe; of the planetary Universe...? If we inevitably compare ourselves with others who expressed, who expressed themselves in other places... where the land was infertile; where predators were numerous; where war contests were constant; where one was born hungry and died starving.

    And that is happening. It is not a metaphor.

    Are we in debt...?

    When we feel -in the Praying Sense- indebted to Creation, for the gifts, for the ways... in which we have lived, it is not for us to feel inferior or incapable. No, no. That language of silence, of Creation, makes us feel in debt so... through our words, we will fulfil them!, on the one hand; and, on the other hand, let know that we have learned about our debt and, although we will never pay it off, it will be an incentive to show ourselves clear, express ourselves with virtue...

    It seems that the Prayerful Sense demands something from us. No. There is no claim. There is... a description of who we are, there is a sample of what we do, so that we can vary, correct, change...

    The silent pause gives us reasons to… re-view, re-sound, re-live in the words that represent us; that show us who we are.

    The beauty that shows the mainland; the unfathomable surprise of the depths of the sea; the immeasurable force of a storm of lightning and thunder!; the vision of seeing... and perceiving the growth of a plant, of a tree, of a vegetable, without taking notice that it has grown. And although we know that it has different rhythms and frequencies, and we cannot capture it, it is impregnated with strong language; a language that does not use our words, but that profile us to pronounce them when we see the flow of a river, when we contemplate... the perfume of a flower, when we poetize about a star or a sunset...

    We can say that... that the entire environment that courts us, stimulates us to put the precise words!... with all the beauty that we are able to express. Sometimes there are no words, but there are gestures, there are looks, attitudes...

    Creation adorns us with these coincidences, luck, unpredictability, surprises, gifts... And we are in debt, because we have to describe them with words, in order to share and transmit experiences.

    May the gift of the word, be the hallmark of being able to show our origins... and make ourselves transparent with them, with words, in order to appreciate in the other the presence of the Eternal. And, in turn, may the other appreciate it in us.

    ***

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  •  

    Y en la medida en que la humanidad ganaba, conquistaba, tenía, ¡poseía!… fue simultáneamente creando los cuidados de sus posiciones, posesiones, con fronteras, con barreras, con murallas… Defendiéndose, a la vez que buscaba ampliar nuevas parcelas. 

    Es así que se fue haciendo cada vez más necesario el establecer medidas de seguridad. 

    La consciencia no daba para más, y había que asegurar lo obtenido, lo ¡propio!, lo ganado, lo logrado, lo conseguido.

    Una seguridad, con una ¡buena! defensa. Una seguridad, con abundantes sobrantes… insolidarios. Una garantizada seguridad, con los más avanzados recursos. Tanto así, que había que producir para asegurar; asegurarse la producción que pudiera asegurarnos.

    La aventura, la viajera imprevisible, la acampada libre del ser en donde quisiera… ¡hasta la huida!, tenía que estar garantizada. Y asegurada.

    Todo se vuelve, en la humanidad, ¡un recelo!, una desconfianza, un envolverse en las ‘auto-creencias’… que no se referencian; tan solo en sí mismas.

    Y se está… se está en tiempos ¡tan seguros!, que se teme… por la llegada de una gran inseguridad. Era de prever: cuanto más trata de asegurar, más preocupación por carencias o imprevisibles se van a crear. ¡Y las seguridades de uno!..., provocan a las seguridades de otro.

    Y así podríamos aventurar –bajo el Sentido Orante-, predecir que, como especie, nos acercamos a un punto crítico.

    Las seguridades de unos empiezan a rozar las seguridades de otros, y ya no tengo mecanismos solamente para defenderme, sino que ya tengo que tener previsto atacar.

    Punto crítico en el que, perdidas las seguridades, es como… quedarse desnudo sin pretenderlo. Es ponerse a que te desnuden, a que te despojen, a que unos y otros se depreden hasta… desesperarse… 

    Y con la sensación de la proximidad de ese punto crítico, es como si se volviera a repetir la teoría de ese Big Bang, enmarcado en una especie: que llega un momento en el que sus seguridades se hacen prietas, y ¡estallan! 

    Si mantenemos esa posición que acabamos de decir, bien podríamos aventurar cuál, qué sistema de seguridades tenemos en este planeta, que está en el seno de una galaxia, y que ésta se precipita atraída por un misterio oscuro.

    Es curioso contemplar la poca sabiduría que se tiene del Universo. Y con ello, darse cuenta de que las formaciones, las diferentes estructuras se conjugan, se relacionan, se intercambian, se mutan, se transmutan… No precisan de seguridad.

    Y ante un modelo… grandioso, cabe preguntarse: ¿Por qué, por qué, por qué, con un modelo minúsculo como el de una especie, se ansíe, se desee, se busque y se inquiete cada ser, cada corpúsculo, por la necesidad de tener seguro lo que tiene?

    ¿Será que el tener, poseer… es de tal forma adherente, ¡dependiente!, que se llena de miedo –como si no le correspondiera-, y por ello hay que protegerlo?

     Del cuidado –ese ‘cui-dado’ que es signo de suavidad, de respeto, de compromiso-, de ese cuidado se ha pasado a un contingente de defensa… que realmente deja de cuidar. 

    La seguridad, el criterio de seguridad se ha hecho tan especializado, que no sabe cuidar.

    La desconfianza es tan expansiva –¡tan expansiva!- que… cualquier proximidad, cercanía o proyecto común es motivo de preocupación. 

    ¡Ay!... Si así actuaran las grandezas de la Creación, nunca hubiéramos existido.

    ¡Ay!... ¿Por qué la especie… no se referencia en lo Creado, y prefiere engullirse en lo pensado?

    Sería casi como decir… que es incapaz de amar algo, a alguien, que no sea él mismo. 

    Es como negar el satélite, el asteroide, el cometa, las estrellas… 

    Es como negarle al mar su oleaje; al viento, su fluidez; a… el agua, su transparencia.

    El Misterio oscuro nos desplaza… 

    Nos llevan hacia un viaje absolutamente desconocido. Y nada podemos hacer para evitarlo. Es tal la proporción de ese peregrinaje, que tan solo podemos –sin Poder- contemplarlo.

    Y contemplo cómo me llevan, cómo me traen, cómo me colocan, cómo me sorprenden, cómo es de inútil mi... “seguro”…

    La imprevisible y la inesperada excepción, dicen que “confirma la regla”.

    Y si nos fijamos, las excepciones están… correteando continuamente. Y el hombre, en su seguridad, busca la regla. Y cuando cree haberla tenido, aparece otra excepción. Y, en realidad, cualquier regla que haga es un cúmulo de excepciones imprevisibles, inesperadas…

    Pero si se cierra a todo ese acontecer, entonces es ¡como si se negara el agua! Es semejante a negarse a comer, a dormir, a jugar… 

    “Un atraco a la vida”.

    El Sentido Orante nos incita ¡con vehemencia!... a que saltemos de esa concentración engullida, y cambiemos de sentido, para hacernos espiral expansiva. 

    De concentración engullida, cambiar de sentido para hacer espiral expansiva. Que es seguir la referencia de… en dónde estamos. 

    El sentirse peregrino hacia el Misterio Creador, en el Misterio Creador… es descubrirse cuidado, desde la más pequeña intimidad de nuestros átomos –que regulan sus movimientos, sus dinámicas- hasta las grandes imaginaciones, que nos pueden llevar a hacernos sentir en el seno de la Nada.

    ¡Parece un vértigo!, pero simultáneamente coexisten, certeros, pulcros, exactos. No, no, no hay espacio para la desconfianza.

    El átomo de hidrógeno se siente seguro con su electrón. No demanda seguridades para garantizar su identidad. Está dispuesto a lo que se precise. Tan pronto es combustible, como es agua de vida.

    Del plegamiento interior, al despliegue hacia nuevos espacios… conlleva sentirse en la plenitud de identificarse con el gran peregrinaje que, bajo el Sentido Orante, nos lleva a la culminante y Eterna Contemplación.

    El Misterio se desplaza ¡como un gran teatro!… que, con muestras instantáneas, nos advierte de la ¡Gran Función!: ésa en la que todos contemplaremos la Gran Creación.

    Podemos expresar y expresarnos en ese acontecer… exclamando:

    AIIIIAIAIIIIIII… AIIIIAIIAIIIIIIIIIIII… AIIIIAIIAIIIIIIIIIIIIIII

     

    La seguridad es una falacia ególatra de un plegamiento absurdo, que no sabe contemplar su viaje de vida; que olvida el auténtico cuidado. 

    Solo cuida, el Amar. Solo cuida… el ser amado que no aspira a poseer; que no busca el destruir; que se guía por la atracción, por la necesidad mutua, por la admiración.

    Y con la consciencia de una espiral expansiva ahuyentamos, desde nuestra identidad, el caer en ese punto crítico ¡de estallar!, ¡de desespero!, de desintegrarse…

    Que el Complaciente Auxilio Creador –que es permanente y constante- se nos haga permeable…; lo incorporemos a consciencia en nuestra consciencia.

    Que el peregrinaje sea de complacencia… ¡necesitada!, como necesitada está, la vida, de aspirar sus esencias inmortales.

    ***

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  •  

    And to the extent that humanity won, conquered, owned, possessed!... it was simultaneously creating the care of their positions, possessions, with borders, with barriers, with walls... Defending themselves, while seeking to expand new plots.

    Thus, it became increasingly necessary to establish security measures.

    There was not enough consciousness, and it was necessary to assure what was obtained, what was owned!, what was won, what was accomplished, achieved.

    A security, with a good defence. A security, with abundant leftovers... unsupportive. Guaranteed security, with the most advanced resources. So much so that it had to produce to ensure; make sure the production that could insure us.

     The adventure, the unpredictable traveller, the free camping of the being wherever he wanted to… even the escape!, had to be guaranteed. And insured.

    In Humanity everything becomes, suspicion!, distrust, a wrapping in the ‘self-beliefs’… that are not referenced; they do only in themselves.

    And we are... we are in so safe times!, that it is feared... the arrival of great insecurity. Predictably: the more you try to ensure, the more worry about lack or unpredictability will be created. And the assurances of one!..., provoke the assurances of another.

    And so we could venture –under the Praying Sense-, predict that, as a species, we approach a critical point.

    THE SECURITIES OF SOME BEGIN TO BRACE THE SECURITIES OF OTHERS, and I no longer have mechanisms only to defend myself, but I already have to plan an attack.

    Critical point in which, lost the securities, is like… being naked without wanting to be. It like letting them undress you, strip you, to let each other depredate until... despair...

    And with the sensation of the proximity of that critical point, it is as if the theory of that Big Bang was repeated again, framed in a sort of: to get to the point when its securities become tight, and they explode!

    If we maintain that position that we have just said, we could well venture which, what security system we have on this planet, which is in the heart of a galaxy, and which is precipitated attracted by a dark mystery.

     It is curious contemplating the little knowledge we have of the Universe. And with it, to realize that the formations, the different structures are conjugated, related, exchanged, mutated, transmuted... They do not need security.

    And before a great… model, it is worth wondering: Why, why, why, with a tiny model like that of a species, you desire, want, search and worry every being, every corpuscle, for the need to secure what you have?

    Could it be that having, possessing… is so adherent, dependent!, that it is filled with fear –as if it did not correspond to it- and therefore it must be protected?

    From care –that ‘care-given’ which is a sign of softness, respect, commitment-, from that care we have gone to a defence contingent… that really stops caring.

    Security, the security criterion has become so specialized, that it does not know how to care.

    The distrust is so expansive –so expansive!- that... any proximity, closeness or common project is cause for concern.

    Alas!... If so the greatness of Creation acted, we would have never existed.

    Alas!... Why does the species... not reference in the Created, and prefers to gobble up in what is thought?

    It would be almost like saying... that it is incapable of loving something, else, other than itself.

    It's like denying satellites, asteroids, comets, stars...

    It is like denying its waves to the sea;, its fluidity to the wind; its transparency... to water.

    The Dark Mystery displaces us...

    We are taken on an absolutely unknown journey. And we can do nothing to avoid it. The proportion of this pilgrimage is such that we can only –without Power- CONTEMPLATE it.

    AND I CONTEMPLATE HOW THEY TAKE ME, HOW THEY BRING ME, HOW THEY PLACE ME, HOW THEY SURPRISE ME, HOW USELESS IS MY... "INSURANCE"...

    The unpredictable and the unexpected exception, it is said "confirms the rule."

    And if you look, the exceptions are... running continuously. And man, in his safety, seeks the rule. And when he thinks he has it, another exception appears. And, in reality, whatever rule you make is an accumulation of unpredictable, unexpected exceptions...

    But if he closes up to this events, then it is as if he denied himself water! It is similar to refusing to eat, sleep, play...

    "A mugging to life."

    The Praying Sense incites us vehemently!... to jump out of that gobbled up concentration, and change our direction, to become an expansive spiral.

    From gobbled up concentration, change direction to make expansive spiral. That is to follow the reference of... where we are.

    To feel pilgrim oneself towards the Creator Mystery, in the Creator Mystery... is to discover oneself cared for, from the smallest intimacy of our atoms –which regulate their movements, their dynamics- to the great imaginations, which can lead us to feel in the bosom of the nothingness.

    It seems a vertigo!, but simultaneously coexist, accurate, neat, exact. No, no, there is no room for distrust.

    The hydrogen atom feels safe with its electron. It does not demand assurances to guarantee its identity. It is ready for whatever is required. One day is fuel, and another is water of life.

    From the interior folding, to the unfolding towards new spaces… it implies feeling the fulfilment of identifying with the great pilgrimage that, under the Praying Sense, leads us to the culminating and Eternal Contemplation.

    The Mystery moves like a great theatre!... that, with instantaneous samples, warns us of the Great Performance!: the one in which we will all contemplate the Great Creation.

    We can express and express ourselves in that event... exclaiming:

    AIIIIAIAIIIIII…AIIIIAIIAIIIIIIIIIII… AIIIIAIIAIIIIIIIIII

     

    Security is an egotistical fallacy of an absurd folding, which does not know how to contemplate its journey of life; that forgets the real care.

    Only Love cares. Only the loved one who does not aspire to possess… takes care; who does not seek to destroy; which is guided by attraction, by mutual necessity, by admiration.

    And with the awareness of an expansive spiral, we chase away, from our identity, falling into that critical point of exploding!, of despair!, of disintegrating...

    That the Complaisant Creator Assistance –which is permanent and constant- becomes permeable...; we incorporate it consciously into our consciousness.

    Let the pilgrimage be a complaisance... needed!, like life is in need, to aspire its immortal essences.

    ***

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PRAYER

The prayer we practice does not belong to any religion. We believe prayer can be a liberating and healing instrument. It is referenced in Creation and, without naming them, in the different Forces that animate us. Our belief that prayer is an essential element, led us to create a space dedicated exclusively to prayer: “The House of the Sound of Light” located in a farmhouse in the Basque Country, in the province of Vizcaya. There, prayer encounters and retreats are held.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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